Libros para leer en el Día de Muertos (y los lugares de México donde vivirlo)

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En México, su gente no se le esconde a la muerte: le ponen hasta una mesa.

A finales de octubre las casas se llenan de ofrendas, cempasúchil, pan de muerto y las fotos de aquellos que ya no están, y durante unos días los vivos y los muertos vuelven a compartir el mismo espacio.

Esta fecha es tan importante que, en el 2008, la UNESCO declaró que las fiestas indígenas dedicadas a los muertos entrarían en su lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Y si me preguntan, considero también que pocas tradiciones en el mundo son tan literarias como esta. No solo porque inspiró algunas de las mejores novelas de nuestra lengua, sino porque el propio Día de Muertos tiene hasta su género: las calaveras literarias, que son versos burlones que “matan” a los vivos y que se siguen escribiendo cada año en colegios, periódicos y ahora las vemos también en las redes sociales. Amo ver esto en Instagram!

Aquí van diez libros, de los clásicos a los contemporáneos, para leer en Día de Muertos y los lugares de México donde puedes vivir esta fecha tan especial.



Clásicos para leer en Día de Muertos

Aunque no soy mexicana, siempre me ha fascinado este día por su gran significado, y por eso he intentado nutrirme lo más que puedo de este tema. Y por supuesto, como amante de los libros de ficción, siempre apuesto a aprender de los temas que más me interesan de esta forma (en su mayoría).

Aquí algunos de los mejores clásicos que creo que debes leer en el Día de Muertos:

1. Pedro Páramo, Juan Rulfo (1955)

De qué se trata?

Juan Preciado llega a Comala buscando a su padre y encuentra un pueblo lleno de murmullos, donde no queda claro quién está vivo y quién muerto.

Es corta, extraña e inolvidable, y probablemente una de las novelas mexicanas más influyentes del siglo XX y una de las precursoras del boom latinoamericano.

Mucha gente también la conoce porque en el 2024 Netflix estrenó una adaptación dirigida por Rodrigo Prieto, por si quieres verla después.

Dónde vivirlo:

Comala, en Colima. En su plaza hay una escultura de Rulfo sentado en una banca. OJO aquí: el Comala de la novela no es real, y Rulfo se inspiró sobre todo en el sur de Jalisco donde creció, pero el pueblo real abrazó el nombre.

2. El laberinto de la soledad, Octavio Paz (1950)

No es realmente una novela sino un ensayo, pero su capítulo “Todos santos, día de muertos” es de lo mejor que se ha escrito sobre la relación de los mexicanos con la fiesta y con la muerte. Es ideal si quieres entender esta fecha antes de vivirla en carne propia.

Dónde vivirlo: Ciudad de México, frente a la ofrenda monumental del Zócalo.

3. Bajo el volcán, Malcolm Lowry (1947)

Toda la novela transcurre en un solo día: el Día de Muertos de 1938, el último del cónsul británico Geoffrey Firmin en Quauhnahuac, nombre literario de Cuernavaca. Es un clásico de la literatura en inglés escrito desde México, con los volcanes siempre al fondo.

Dónde vivirlo: Cuernavaca, en Morelos, que queda a poco más de una hora de Ciudad de México. Aunque admito que también amo este lugar porque me recuerda a todas las telenovelas que veía de chica que lo mencionaban :)

4. Aura, Carlos Fuentes (1962)

Un joven historiador acepta un trabajo en una vieja casona del centro de la ciudad y empieza a sospechar que la sobrina de su jefa no es lo que parece. Es una novela corta de fantasmas que se puede leer en una tarde.

Dónde vivirlo: en la calle Donceles, en el centro histórico de Ciudad de México, donde ocurre la historia. Hoy está llena de librerías de viejo: el lugar perfecto para comprar libros!

5. Los recuerdos del porvenir, Elena Garro (1963)

Tiene un gran estilo narrativo y nos enseña la historia de un pueblo entero, Ixtepec, que ha sobrevivido años de revolución. Está lleno de memoria, fantasmas y realismo mágico antes de que el realismo mágico se hiciera verdaderamente famoso.

Garro es una de las grandes autoras mexicanas y de verdad siento que merece más lectoras.

Dónde vivirlo: Ixtepec es un pueblo literario; léelo en cualquier pueblo con un panteón iluminado la noche del 1 al 2 de noviembre.

Libros contemporáneos para leer en Día de Muertos

Además de los clásicos, hay varios libros recientes que son lo máximo también para adentrarse profundamente en estas increíbles tradiciones. Estas recomendaciones te pueden gustar si ya leíste a Paz y a Rulfo, además son autores y autoras mexicanos que de una forma u otra siguen teniendo conversaciones con la muerte, los espirítus y la memoria.

6. El invencible verano de Liliana, Crisntia Rivera Garza (2021)

Treinta años después del feminicidio de su hermana Liliana, en el año 1990, Cristina Rivera Garza recupera sus cartas, sus apuntes y las voces de quienes la conocieron para devolverle su historia. Es un libro que trata sobre el duelo y la memoria, y en el 2024 ganó el Premio Pulitzer de memorias en su traducción al inglés.

Dónde vivirlo: Ciudad de México, donde vivió y estudió Liliana. Mi recomendación es que lo leas despacio y que luego vayas a un lugar donde puedas ver ofrendas a seres queridos.

7. Señales que precederán al fin del mundo, Yuri Herrera (2009)

Makina cruza la frontera hacia los Estados Unidos en búsqueda de su hermano. Parece una novela sobre migración, y lo es, pero sus nueve capítulos llevan el nombre de los pasos del viaje al Mictlán, el inframundo al que llegaban los muertos, que es parte de la mitología azteca. Es corta y se lee rápido.

Dónde vivirlo: el Museo del Templo Mayor, junto al Zócalo de Ciudad de México, donde se conservan las figuras de barro de Mictlantecuhtli, el señor del Mictlán. Queda también a unos pasos de la ofrenda monumental.

8. Los ingrávidos, Valeria Luiselli (2011)

Esta novela es muy interesante porque es contada por dos narradores que viven distintas épocas. La primera es una joven madre que escribe en Ciudad de México una novela sobre los años en que trabajó como editora en Nueva York y quiso traducir a Gilberto Owen, un poeta mexicano cuyo fantasma la persigue. En el caso del segundo narrador, que es Owen, nos habla de su juventud en Harlem en dónde participaba de la vida literaria neoyorkina. Los dos, de alguna forma u otra, nos llevan a sus pasados que están profundamente conectados.

Y si me preguntas, te diría que de todos los libros que recomiendo en este post, este es mi favorito :)

Dónde vivirlo: Ciudad de México y, si algún día viajas a Nueva York, Harlem.

9. Gótico, Silvia Moreno-Garcia (2020)

En los años cincuenta, Noémi deja las fiestas de Ciudad de México para ir a una vieja mansión inglesa en las montañas de Hidalgo, donde vive su prima recien casada, que le escribió una carta un poco extraña. Entre la niebla, los hongos y una familia que esconde demasiado: este terror gótico mexicano se convirtió en un éxito mundial y que queda perfecto para la semana entre Halloween y Día de Muertos.

Dónde vivirlo: Real del Monte, en Hidalgo, un pueblo minero en la montaña al que en el siglo XIX llegaron los mineros de Cornualles. El pueblo de la novela se parece mucho a este lugar, y su Panteón Inglés, que entre pinos y neblina, parece casi salido del libro. Y añado como dato interesante, según la tradición, sus lápidas miran hacia Inglaterra.

Dónde vivir el Día de Muertos

Ciudad de México. La opción más completa si es tu primera vez. Cada año la ciudad arma su agenda desde mediados de octubre; si vas en 2026, esto es lo que viene:

  • Festival Flores de Cempásuchil: en las semanas previas al día de muertos, Paseo de la Reforma se llena de arreglos y esculturas de cempasúchil, la flor naranja que, según la tradición, guía a las almas con su color y su aroma. Es perfecto para recorrerlo a pie y tomar fotos.

  • Instalación de luz en Reforma: al caer la noche, este mismo paseo se ilumina con distintas luces y figuras inspiradas en la fiesta. Mi recomendación es que vayas después del atardecer.

  • Mega Procesión de las Catrinas: en esta cientos de personas maquilladas y vestidas de Catrina caminan por Reforma hacia el Centro.

  • Ofrenda monumental en el Zócalo: la plaza principal de esta capital se convierte básicamente en un altar gigante, con flores, velas, papel picado y figuras enormes, dedicado cada año a un tema distinto. De noche, con el Centro Histórico iluminado, se ve todavía más bonita. Es hermoso!

  • Gran Desfile de Día de Muertos: habrá carros alegóricos, calaveras gigantes, música y danza desde la Diana Cazadora hasta el Zócalo. Este desfile es bastante nuevo porque nació en 2016, está inspirado en la escena inicial de la película de James Bond Spectre, y hoy ya es parte de la fiesta. Es totalmente gratuito.

  • San Andrés Mixquic: es un pueblo de Tláhuac, al sur de la ciudad, donde la celebración conserva mucho más su lado tradicional, lo que estaría interesantísimo de experimentar. La noche del 2 de noviembre, durante La Alumbrada, el panteón se ilumina con miles de velas.

Combina todo esto con la ruta de Aura por la calle Donceles y también está buenísimo incluir el mural de la Catrina en el Museo Mural Diego Rivera.

Pátzcuaro y la isla de Janitzio (Michoacán). Es la imagen más clásica de la Noche de Muertos: incluye las velas, flores y canoas en el lago la noche del 1 al 2 de noviembre. Es muy concurrida, así que te recomiendo que reserves con tiempo para que puedas ver las redes de mariposas.

Oaxaca. Vas a ver comparsas por las calles, tapetes de arena y ofrendas en cada esquina. Mira este tour por panteones, perfecto para el Día de Muertos. Lo que me encanta de Oaxaca es que tiene una escena cultural y de librerías muy buena, así que da para realizar un viaje literario bastante completo.

Cuernavaca (Morelos). Queda perfecto para una escapada de un día desde Ciudad de México para leer Bajo el volcán donde ocurre.

Consejos para viajar a México en Día de Muertos

  • Las fechas clave: las celebraciones se concentran del 31 de octubre al 2 de noviembre pero hay actividades que ocurren mucho antes. Tradicionalmente, el 1 de noviembre se recuerda a los niños y el 2 a los adultos, aunque cada región tiene sus costumbres.

  • Reserva temprano: Pátzcuaro, Oaxaca y Ciudad de México son lugares que se llenan. Así que si vas a fines de octubre, reserva tu alojamiento con semanas de anticipación.

  • Respeta los panteones: muy importante porque estas son celebraciones familiares. Ah, y por favor pide permiso antes de fotografiar a las personas y las ofrendas.

  • Lleva tu libro: tal vez esté bueno leer Pedro Páramo junto a un panteón con velas para tener una experiencia que el celular no le hará nunca justicia.

  • Escribe tu calavera literaria: esta es la tradición más literaria de la fecha. Arma tus cuatro versos con rima, humor y la Muerte llevándose a alguien (con amor y cariño).

Planea tu viaje para el Día de Muertos

Si vas a fines de octubre, reserva cuanto antes porque estas son las ciudades que más se llenan.

El Día de Muertos se puede definir de muchas formas pero mi favorita es decir que es una fiesta de la memoria. Y eso es al final lo que hacen también los libros: guardar voces para que alguien algún día las vuelva a escuchar. Los libros son legados vivos.

Tal vez por eso Comala, Quauhnahuac o la casa de la calle Donceles se sienten tan vivas, aunque digan que estén llenas de fantasmas.

¿Cuál de estos libros leerías primero? ¿Te vas a atrever a escribir tu calavera literaria este año?

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