Real Gabinete Português de Leitura: la biblioteca más bonita de Río de Janeiro
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Cuando le preguntas a la mayoría de las personas por qué quieren visitar Río de Janeiro, la mayoría probablemente mencione cosas como la playa, el carnaval o ver el Cristo Redentor. Que obvio que todos queremos ver y experimentar PERO si me preguntas a mí cuál es uno de los mejores atractivos de Río, diría que quiero visitar una de sus bibliotecas.
Es el Real Gabinete Português de Leitura, y para muchos es la biblioteca más bonita de Río de Janeiro.
Una biblioteca nacida del exilio
En el año 1837, un grupo de 43 inmigrantes portugueses, que muchos de ellos eran realmente refugiados políticos, fundó en Río una asociación cuya función era promover la lectura y la cultura de su país. Esta es considerada una de las primeras asociaciones de la comunidad portuguesa en la ciudad.
El edificio que vemos hoy se construyó entre 1880 y 1887. Un dato interesante es que el emperador Pedro II fue quién puso la primera piedra y la princesa Isabel de Brasil lo inauguró. El arquitecto de este edificio fue Rafael da Silva e Castro, quén fue el responsable de eligir el estilo neomanuelino, inspirado en el Monasterio de los Jerónimos de Lisboa. Es por esto que la fachada parece como si fuera un pedacito de Portugal en pleno Río.
Pero no fue hasta el año 1900 que se abrió al público como biblioteca.
Ahora, qué podemos ver en esta biblioteca?
La sala de lectura: esta parte me encanta porque son tres pisos de estanterías de madera llenas de libros, una gran lámpara y un tragaluz de hierro y vitral. Es la imagen que más reconocible porque a todos nos sale muchísimo en Pinterest.
La fachada: está bueno porque se puede observar estatuas de Camões, Pedro Álvares Cabral, el infante Enrique el Navegante y Vasco da Gama.
Un tesoro literario: esto emociona a cualquier lector porque aquí se puede encontrar una primera edición de Os Lusíadas, de Camões, del año 1572. Quién no ama una primera edición?
En el año 2014, la revista Time incluyó a Real Gabinete Português de Leitura entre las bibliotecas más bonitas del mundo. La puso en 4to lugar! :)
Cómo visitarla
Dirección: Rua Luís de Camões 30, Centro, Río de Janeiro
Horario: De lunes a viernes, de 10:00 a 17:00
Entrada: Gratis! Pero las visitas guiadas se tienen que reservar aparte y tienen costo.
Cómo llegar: Toma el metro hasta la estación Carioca y luego puedes caminar un rato, o VLT (tranvía) hasta la parada Colombo.
Fotos: Están permitidas en la sala de lectura!
Consejos
Ve temprano: lo mejor es ir a eso de las 10:00am para la primera tanda porque hay menos gente y la luz del tragaluz también se ve más suave para las fotos.
Respeta la sala: es importante recordar que esto es una biblioteca que sigue funcionando, así que no se pueden tocar los libros, no se habla fuerte, no se come ni se bebe y las mochilas no se pueden poner sobre las mesas.
Los pisos superiores: para visitarlos se necesita un permiso especial; la sala principal se ve completa desde abajo.
Antes de ir: como siempre, recomiendo revisar su web, realgabinete.com.br, o su Instagram, @realgabineteportuguesdeleitura, por si acaso hay cierres por eventos o feriados.
Una mañana literaria por el centro de Río
Estatua de la escritora brasileña Clarice Lispector en Río
Algo que amo con todo mi ser es armar rutas literarias de las ciudades que visito, así que armé una tomando a el Real Gabinete como punto de partida:
Real Gabinete Português de Leitura, arrancando aquí por supuesto para empezar el día con un poco de inspiración.
Confeitaria Colombo: este lugar queda a pocas cuadras, en la Rua Gonçalves Dias 32. Sus espejos traídos de Amberes vieron pasar a varios escritores, entre ellos el poeta Olavo Bilac. Aquí pedimos un cafecito y un pastel de nata porque la dieta la rompemos sí o sí.
Livraria Leonardo da Vinci: creo que ya saben que me encanta apoyar a las librerías independientes, así que obvio tenía que incluirla en la ruta. Queda en la avenida Rio Branco 185, y aquí puedes hacer un juego de "cita a ciegas" para elegir un libro solo por su descripción :)
Fundação Biblioteca Nacional: fundada en 1810 y es la biblioteca más grande de América Latina! Es un imperdible de esta ciudad.
Visita la estatua de la novelista Clarice Lispector: esta se encuentra cerca de la Rua Gustavo Sampaio y el Caminho dos Pescadores. Termina el día tomándote una foto con esta gran escritora brasileña y viendo el atardecer en la playa.
Y si te quedas más días: cabe mencionar que en la playa también está la estatua del escritor y poeta Carlos Drummond de Andrade, sentado en un banco de Copacabana a la altura del Posto 6. Es la foto perfecta para cerrar un viaje literario!
Dónde hospedarte en Río para visitar la biblioteca
Mira este mapa para que veas alojamientos en Río y sus ubicaciones!
Y tú? Cuál es la biblioteca más bonita que visitaste? Te leo!
Dónde hospedarse en Nueva York si amas los libros: 4 barrios y sus mejores hoteles
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La primera vez que visité Nueva York tenía 4 años. Iba a visitar a mi hermano que se había mudado allá unos años antes y fue mi primer viaje en avión. Después de ahí, he viajado innumerables veces a la ciudad que nunca duerme y aún no me canso de ella, porque siempre hay algo nuevo que hacer.
Siempre me voy con ganas de volver y eso te lo dan pocas ciudades en el mundo. Mi próxima aventura (como buena HP fan) es ver el músical de Broadway: Harry Potter and the Cursed Child!
Nueva York es también de esas ciudades de las que la gente lee antes de pisarlas porque muchos libros tienen como escenario a esta ciudad. Claro, por obvias razones.
Podemos vivirla en Salinger, en Edith Wharton, en Paul Auster, en cada novela donde alguien decide que es buena idea caminar de noche por la Quinta Avenida o en ese libro donde una chica de un pueblo pequeño decide irse a trabajar en una editorial en la Gran Manzana porque ese siempre fue su mayor sueño.
Por estos y tantos libros más, cuando es tiempo de decidir dónde hospedarte en Nueva York, no solo quieres elegir un hotel: eliges qué Nueva York quieres leer.
En esta guía te cuento los cuatro barrios que más recomiendo para los amantes de los libros + te hablo de las librerías y los lugares literarios que puedes recorrer cerca, y obviamente te doy hoteles que están bien calificados en cada uno. Al final te dejo también una sorpresa extra pero shhh.
¿Con poco tiempo? Tres hoteles para lectores en Nueva York:
Los barrios en resumen:
Midtown: este es perfecto para la lectora que quiere ir a las mega bibliotecas + también estar cerca de (casi) todo.
Greenwich Village: el lugar ideal para el que sueña con sentirse cerquita de los poetas, ir a cafés lindos y hacer una buena compra en librerías super aesthetic.
Upper West Side: este es más si buscas hacer un viaje tranquilo y hacer de Central Park tu lugar de lectura esos días fuera de casa.
Williamsburg (Brooklyn): de mis favoritos porque aquí se siente esa vibra de artistas y puedes encontrar varias librerías independientes.
Dónde hospedarse en Nueva York si amas los libros: los 4 mejores barrios
Cuando viajo a Nueva York, estos cuatro barrios me dan casi todo lo que necesito y ando buscando en un viaje literario. Desde el café que me vive apareciendo en TikTok hasta la biblioteca perfecta para sentarme a escribir.
1. Midtown: bibliotecas monumentales y hoteles con historia
Si es tu primera vez en esta gran ciudad, Midtown es considerada la base más práctica para turistear, y también es la más bibliotecaria. Aquí puedes encontrar la Biblioteca Pública de Nueva York que es absolutamente increíble, con los leones Patience y Fortitude que te reciben en la escalinata y donde también se encuentra la Sala de Lectura Rose Main, una de las salas más bonitas del mundo. A unas cuadras está la Morgan Library & Museum, la antigua biblioteca privada de J. P. Morgan, con tres pisos de estanterías de madera.
Para lectoras:
Biblioteca Pública de Nueva York (Quinta Avenida y calle 42): sube a la Sala Rose y busca a los leones en la escalinata.
Morgan Library & Museum (Madison y calle 36): manuscritos, primeras ediciones y una de las bibliotecas privadas más impresionantes del mundo.
The Drama Book Shop (266 West 39th Street): la librería de teatro de la ciudad, con guiones, partituras y café. Cuando estuvo a punto de cerrar, Lin-Manuel Miranda y sus socios la rescataron y la reabrieron en 2021.
El bar del Algonquin: aquí Dorothy Parker y sus amigos almorzaban todos los días en los años veinte.
Pros: todo queda cerca y hay líneas de metro a cada paso.
Contras: es un poco ruidoso y MUY turístico, sobre todo alrededor de Times Square.
Dónde te recomiendo dormir en Midtown:
2. Greenwich Village: poetas, cafés y librerías
Aquí es donde se paran las aguas porque el Village es el Nueva York de los escritores bohemios. Por sus calles pasaron E. E. Cummings, que vivió en el callejón de Patchin Place; Edna St. Vincent Millay, quién tuvo la casa más angosta de la ciudad en el 75½ de Bedford Street, y Dylan Thomas, que se tomaba algunos tragos en la White Horse Tavern. Es un barrio que también es fácil para caminar sin un mapa que te guie.
Para lectoras:
Three Lives & Company (154 West 10th Street): es una librería pequeña y queridísima, de las que te recomiendan libros escritos a mano.
McNally Jackson (134 Prince Street): queda a pocas cuadras, en SoHo, es una de las librerías independientes más grandes de la ciudad.
Washington Square Park: para leer un buen libro en una banca bajo el arco.
Te doy otro buen dato para disfrutar el Village de noche: en el libro El guardián entre el centeno (en inglés: The Catcher in the Rye), Holden Caulfield termina una noche en Ernie's, un club de jazz del Village. Si quieres vivir tu propia versión, ve al Village Vanguard (178 Seventh Avenue South), el club de jazz que abrió en 1935, y cena en Minetta Tavern (113 MacDougal Street), una taberna de 1937 que queda en pleno barrio.
Pros: es considerado el barrio más literario y también como con más ambiente de “vivo aquí” para aquellos que quieren vivir a full the New York experience.
Contras: no hay tantos hoteles y los que hay se llenan rápido.
Dónde dormir en el Village:
Hotel Chelsea: aquí toca descripción porque este es uno de los hoteles más literarios de Nueva York: aquí vivió Dylan Thomas, Arthur C. Clarke escribió 2001: Una odisea del espacio y la gran Patti Smith lo convirtió en el escenario de Éramos unos niños. Y recientemente, hasta Taylor Swift lo menciona en su canción The Tortured Poets Department :)
3. Upper West Side: Central Park como sala de lectura
Amo el Upper West Side porque es residencial, tranquilo y MUY neoyorquino. Aquí está el Museo Americano de Historia Natural, el que visita Holden Caulfield en el libro El guardián entre el centeno, y el edificio Dakota, que inspiró el Bramford de El bebé de Rosemary. Cruzando Central Park también están las estatuas de Alicia en el país de las maravillas y de Hans Christian Andersen, para que te puedas tomar unas buenas fotos si quieres.
Para lectoras:
The Strand Upper West Side (450 Columbus Avenue): es la sucursal de este barrio de la Strand, considerada la reina de las librerías independientes de NY.
Museo Americano de Historia Natural: aquí está bueno que si eres fan del libro de J.D. Salinger, recorras las salas que visita Holden.
Central Park: busca las estatuas de Alicia y de Andersen, y quédate a leer un rato como todo un new yorker.
Pros: es bastante seguro, tranquilo y cuenta con muchos cafés; así que es ideal si viajas con familia o amigos.
Contras: queda lejos de Brooklyn y del sur de Manhattan, así que vas a usar mucho el metro.
Dónde dormir en el Upper West Side:
4. Williamsburg (Brooklyn): librerías independientes y un Nueva York lleno de artistas
Cruzando el río está Williamsburg que es el barrio de los cafés, los mercaditos de fin de semana (los amo con toda mi alma!) y las librerías independientes. También es el escenario del libro Un árbol crece en Brooklyn, la novela de Betty Smith sobre Francie Nolan, una niña que crece aquí en este barrio a principios del siglo XX y se refugia en la biblioteca pública. Y a un trayecto en metro también está Brooklyn Heights, donde Truman Capote escribió Desayuno en Tiffany’s en una casa de Willow Street.
Para lectoras:
The Twisted Spine (306 Grand Street): es la primera librería solo de terror de Brooklyn, que de día es café y de noche bar.
Kis Café & Books (315 Maujer Street): es un café con una librería dentro de Amant, un centro de arte contemporáneo en East Williamsburg. Aquí podrás encontrar libros curados, una buena repostería y mesas largas para sentarse a leer.
McNally Jackson Williamsburg (76 North 4th Street): es la sucursal en Brooklyn de la librería independiente de SoHo.
El puente de Brooklyn: a mí me encanta cruzarlo caminando; sabías que Walt Whitman escribió un poema Cruzando el ferry de Brooklyn antes de que este puente existiera? Luego describió al puente como uno de los grandes triunfos de ingeniería de la era.
Pros: Williamsburg tiene mucho ambiente artístico porque muchos de los artistas que sueñan con cumplir sus metas en NY viven ahí, también sus vistas al skyline y precios un poco más bajos son un gran atractivo para muchos.
Contras: estás a 15 o 20 minutos en metro de Manhattan. Aunque si soy sincera, tampoco es que me lo encuentro la gran cosa.
Dónde dormir cerca de Williamsburg:
Mira un mapa general con los mejores alojamientos de Nueva York:
Un extra! Te doy una ruta literaria que me encanta hacer:
Si tienes una tarde libre, estaría bueno que subas unas cuadras al norte de la ciudad y bajes caminando por Broadway hasta el Village. Todo lo que te voy a recomendar ahora queda como en una línea recta:
Rizzoli (1133 Broadway, en la calle 26): amo este lugar! Es para mí, una de las librerías más elegantes de la ciudad, con libros de arte, diseño y viajes.
Harry Potter New York (935 Broadway, en la calle 22): como HP fan, esto es un must! Son tres pisos dedicados a este mundo mágico, queda frente al edificio Flatiron.
Barnes & Noble de Union Square (33 East 17th Street): es la librería más grande de Manhattan y hacen muchísimos eventos chulos con autores (como Alex Aster y Victoria Aveyard) como las presentaciones de su libros. Son cuatro pisos de libros con vista a la plaza.
The Strand (828 Broadway, en la calle 12): con su slogan de 18 millas de libros, con mesas de usados afuera desde un dólar, se considera a The Strand comoe l rey de las librerías independientes. Importante mencionar que tiene otras sucursales en el Upper West Side + kioskos en Times Square y Central Park.
Alabaster Bookshop (122 Fourth Avenue): queda a una cuadra de la Strand, una de las últimas librerías de libros usados de lo que fue el Book Row, la calle de las librerías de viejo.
Preguntas frecuentes sobre dónde hospedarse en Nueva York
¿Cuál es la mejor zona para hospedarse en Nueva York por primera vez?
En mi opinión, si es tu primera vez o quieres que casi todo te quede cerca, es Midtown porque estás cerca de la Biblioteca Pública, la Morgan Library, Times Square y las principales líneas de metro. Si prefieres un ambiente un poco más tranquilo, te recomiendo el Upper West Side porque es una gran alternativa y da ese vibe que todos amamos de NY.
¿Dónde hospedarse en Nueva York que sea barato?
La gran pregunta! Aquí es donde entran esos hoteles tipo micro como Pod 39 o Pod Brooklyn porque ofrecen buena ubicación + precios más bajos. Williamsburg y el Upper West Side suelen ser los dos barrios que tienen mejores tarifas.
¿Cuál es el barrio más literario de Nueva York?
Aquí el premio se lo gana Greenwich Village porque ahí vivieron y escribieron Edna St. Vincent Millay, James Baldwin, los poetas beat y muchos más. Sus calles, cafés y librerías independientes son mi ruta literaria favorita de la ciudad.
¿Cuándo es la mejor época para visitar Nueva York?
Todo depende de lo que busques! A mi me encanta ir en primavera (abril-junio) y en otoño (septiembre-noviembre) porque tienen el mejor clima y buen ambiente para eventos. Aunque sí considero que diciembre es mágico por la Navidad y se siente un feeling muy literario, esta al fín y al cabo es la temporada más cara y concurrida, lo cual complica un poco las cosas si quieres viajar en estas fechas.
¿Es seguro hospedarse en Williamsburg?
Sí, nunca me he sentido insegura porque es un barrio muy concurrido, hay muchísima vida en la calle por todos los cafés, restaurantes y librerías. Claro que como en cualquier ciudad grande, es conveniente tomar las precauciones necesarias cuando se haga de noche.
Listos para encontrar el mejor barrio literario en Nueva York?
Elegir dónde hospedarse en Nueva York si amas los libros es, en el fondo, elegir qué tipo de historia quieres vivir en este viaje: desde la mesa redonda del Algonquin en Midtown, los poetas del Village, las librerías del Upper West Side o la escena independiente de Williamsburg. Al final cualquiera que elijas, la ciudad de NY siempre nos espera con una hoja en blanco lista para ser escrita.
¿Ya sabes en qué barrio te quedarías la próxima vez que visites NY?
Hobbitenango: la Comarca de El Señor de los Anillos está en Guatemala
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“El coraje se encuentra en sitios insólitos.”
Esta es mi frase favorita del primer libro de El Señor de los Anillos, serie que no leí hasta que llegué a mis 30. Algo que me da mucha vergüenza admitir como lectora de fantasía. Pero bueno, mejor tarde que nunca, no? Digo yo!
Y pensando en todo este mundo que creó Tolkien, algo que me fascina es visitar lugares que parecen sacados de los libros. Un lugar que se lleva el corazón de muchos queda en Centroamérica y es perfecto para los que quieran sentirse que están en la Comarca.
Hobbitenango, la Comarca de Guatemala
Hobbitenango se encuentra en las montañas sobre Antigua Guatemala, alrededor de a unos 2,400 metros de altura. Es realmente un parque ecológico inspirado en la Comarca, pero cabe mencionar que no tiene una relación oficial con Tolkien ni con las películas: fue construído por un grupo de amigos que empezó con un pequeño eco-lodge.
Algo que me encantó es que el nombre juega con los pueblos guatemaltecos como Quetzaltenango o Chimaltenango: tenango significa el lugar de, así que Hobbitenango es el lugar de los hobbits.
En este lugar puedes encontrar casitas hobbit con puertas redondas, un columpio gigante, tiro con arco, miradores y hasta senderos cortos. Lo más bonito de este espacio es la vista porque desde arriba se ven los volcanes de Agua, Fuego y Acatenango, y si tienes mucha suerte, Fuego hasta puede echar un humito mientras tomas café.
Cómo llegar a Hobbitenango
Primero, tienes que llegar por supuesto a la oficina del parque que queda en el centro de Antigua y desde ahí sale un shuttle varias veces al día. El boleto con transporte incluye la entrada al parque. Algo a tomar en cuenta es que el camino es empinado y el último tramo solo se sube en 4x4, así que de verdad que no vale la pena ir en carro propio, tomar el shuttle es la mejor opción.
Mi recomendación es que vayas temprano: por la mañana es más fácil ver los volcanes porque después las nubes los cubren. Trata de llevar un abriguito porque arriba hace frío, y zapatos cómodos.
La mejor época para ir es la temporada seca, que es de noviembre a abril.
Puedes realizar un day pass y hay más de 11 experiencias que puedes hacer en el tiempo que pases ahí, como: arquería, senderismo, explorar la Aldea Hobbit y hasta jugar mini golf. Este tour incluye la experiencia de Hobbitenango y una visita a 4 montañas!
Dónde quedarte a dormir
Lo más cool sería que pases la noche en una de las casitas hobbit del parque, o quedarte en Antigua, que es una joya colonial y es la mejor base para la zona.
Yo amé varios cafés que quedan en Antigua porque son PRECIOSOS. Además de que hay muchos otros lugares que puedes visitar en esta zona luego de tu visita a Hobbitenango. Mis favoritos fueron la casa del ron, el museo del chocolate y Casa Santo Domingo.
Aquí te dejo mis recomendaciones de alojamientos en Antigua que tienen buenos ratings:
Ojala (Hobbitenango está a 8kms de este!)
Ah, también debo agregar que puedes comer en el bistro de Hobbitenango o reservar el buffet los fines de semana o feriados.
¿Y tú? ¿Irías a dormir a una casita hobbit?
Libros para leer en el Día de Muertos (y los lugares de México donde vivirlo)
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En México, su gente no se le esconde a la muerte: le ponen hasta una mesa.
A finales de octubre las casas se llenan de ofrendas, cempasúchil, pan de muerto y las fotos de aquellos que ya no están, y durante unos días los vivos y los muertos vuelven a compartir el mismo espacio.
Esta fecha es tan importante que, en el 2008, la UNESCO declaró que las fiestas indígenas dedicadas a los muertos entrarían en su lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.
Y si me preguntan, considero también que pocas tradiciones en el mundo son tan literarias como esta. No solo porque inspiró algunas de las mejores novelas de nuestra lengua, sino porque el propio Día de Muertos tiene hasta su género: las calaveras literarias, que son versos burlones que “matan” a los vivos y que se siguen escribiendo cada año en colegios, periódicos y ahora las vemos también en las redes sociales. Amo ver esto en Instagram!
Aquí van diez libros, de los clásicos a los contemporáneos, para leer en Día de Muertos y los lugares de México donde puedes vivir esta fecha tan especial.
¿Con poco tiempo? Mira estos hoteles para vivir el Día de Muertos en la Ciudad de México
Clásicos para leer en Día de Muertos
Aunque no soy mexicana, siempre me ha fascinado este día por su gran significado, y por eso he intentado nutrirme lo más que puedo de este tema. Y por supuesto, como amante de los libros de ficción, siempre apuesto a aprender de los temas que más me interesan de esta forma (en su mayoría).
Aquí algunos de los mejores clásicos que creo que debes leer en el Día de Muertos:
1. Pedro Páramo, Juan Rulfo (1955)
De qué se trata?
Juan Preciado llega a Comala buscando a su padre y encuentra un pueblo lleno de murmullos, donde no queda claro quién está vivo y quién muerto.
Es corta, extraña e inolvidable, y probablemente una de las novelas mexicanas más influyentes del siglo XX y una de las precursoras del boom latinoamericano.
Mucha gente también la conoce porque en el 2024 Netflix estrenó una adaptación dirigida por Rodrigo Prieto, por si quieres verla después.
Dónde vivirlo:
Comala, en Colima. En su plaza hay una escultura de Rulfo sentado en una banca. OJO aquí: el Comala de la novela no es real, y Rulfo se inspiró sobre todo en el sur de Jalisco donde creció, pero el pueblo real abrazó el nombre.
2. El laberinto de la soledad, Octavio Paz (1950)
No es realmente una novela sino un ensayo, pero su capítulo “Todos santos, día de muertos” es de lo mejor que se ha escrito sobre la relación de los mexicanos con la fiesta y con la muerte. Es ideal si quieres entender esta fecha antes de vivirla en carne propia.
Dónde vivirlo: Ciudad de México, frente a la ofrenda monumental del Zócalo.
3. Bajo el volcán, Malcolm Lowry (1947)
Toda la novela transcurre en un solo día: el Día de Muertos de 1938, el último del cónsul británico Geoffrey Firmin en Quauhnahuac, nombre literario de Cuernavaca. Es un clásico de la literatura en inglés escrito desde México, con los volcanes siempre al fondo.
Dónde vivirlo: Cuernavaca, en Morelos, que queda a poco más de una hora de Ciudad de México. Aunque admito que también amo este lugar porque me recuerda a todas las telenovelas que veía de chica que lo mencionaban :)
4. Aura, Carlos Fuentes (1962)
Un joven historiador acepta un trabajo en una vieja casona del centro de la ciudad y empieza a sospechar que la sobrina de su jefa no es lo que parece. Es una novela corta de fantasmas que se puede leer en una tarde.
Dónde vivirlo: en la calle Donceles, en el centro histórico de Ciudad de México, donde ocurre la historia. Hoy está llena de librerías de viejo: el lugar perfecto para comprar libros!
5. Los recuerdos del porvenir, Elena Garro (1963)
Tiene un gran estilo narrativo y nos enseña la historia de un pueblo entero, Ixtepec, que ha sobrevivido años de revolución. Está lleno de memoria, fantasmas y realismo mágico antes de que el realismo mágico se hiciera verdaderamente famoso.
Garro es una de las grandes autoras mexicanas y de verdad siento que merece más lectoras.
Dónde vivirlo: Ixtepec es un pueblo literario; léelo en cualquier pueblo con un panteón iluminado la noche del 1 al 2 de noviembre.
Libros contemporáneos para leer en Día de Muertos
Además de los clásicos, hay varios libros recientes que son lo máximo también para adentrarse profundamente en estas increíbles tradiciones. Estas recomendaciones te pueden gustar si ya leíste a Paz y a Rulfo, además son autores y autoras mexicanos que de una forma u otra siguen teniendo conversaciones con la muerte, los espirítus y la memoria.
6. El invencible verano de Liliana, Crisntia Rivera Garza (2021)
Treinta años después del feminicidio de su hermana Liliana, en el año 1990, Cristina Rivera Garza recupera sus cartas, sus apuntes y las voces de quienes la conocieron para devolverle su historia. Es un libro que trata sobre el duelo y la memoria, y en el 2024 ganó el Premio Pulitzer de memorias en su traducción al inglés.
Dónde vivirlo: Ciudad de México, donde vivió y estudió Liliana. Mi recomendación es que lo leas despacio y que luego vayas a un lugar donde puedas ver ofrendas a seres queridos.
7. Señales que precederán al fin del mundo, Yuri Herrera (2009)
Makina cruza la frontera hacia los Estados Unidos en búsqueda de su hermano. Parece una novela sobre migración, y lo es, pero sus nueve capítulos llevan el nombre de los pasos del viaje al Mictlán, el inframundo al que llegaban los muertos, que es parte de la mitología azteca. Es corta y se lee rápido.
Dónde vivirlo: el Museo del Templo Mayor, junto al Zócalo de Ciudad de México, donde se conservan las figuras de barro de Mictlantecuhtli, el señor del Mictlán. Queda también a unos pasos de la ofrenda monumental.
8. Los ingrávidos, Valeria Luiselli (2011)
Esta novela es muy interesante porque es contada por dos narradores que viven distintas épocas. La primera es una joven madre que escribe en Ciudad de México una novela sobre los años en que trabajó como editora en Nueva York y quiso traducir a Gilberto Owen, un poeta mexicano cuyo fantasma la persigue. En el caso del segundo narrador, que es Owen, nos habla de su juventud en Harlem en dónde participaba de la vida literaria neoyorkina. Los dos, de alguna forma u otra, nos llevan a sus pasados que están profundamente conectados.
Y si me preguntas, te diría que de todos los libros que recomiendo en este post, este es mi favorito :)
Dónde vivirlo: Ciudad de México y, si algún día viajas a Nueva York, Harlem.
9. Gótico, Silvia Moreno-Garcia (2020)
En los años cincuenta, Noémi deja las fiestas de Ciudad de México para ir a una vieja mansión inglesa en las montañas de Hidalgo, donde vive su prima recien casada, que le escribió una carta un poco extraña. Entre la niebla, los hongos y una familia que esconde demasiado: este terror gótico mexicano se convirtió en un éxito mundial y que queda perfecto para la semana entre Halloween y Día de Muertos.
Dónde vivirlo: Real del Monte, en Hidalgo, un pueblo minero en la montaña al que en el siglo XIX llegaron los mineros de Cornualles. El pueblo de la novela se parece mucho a este lugar, y su Panteón Inglés, que entre pinos y neblina, parece casi salido del libro. Y añado como dato interesante, según la tradición, sus lápidas miran hacia Inglaterra.
Dónde vivir el Día de Muertos
Ciudad de México. La opción más completa si es tu primera vez. Cada año la ciudad arma su agenda desde mediados de octubre; si vas en 2026, esto es lo que viene:
Festival Flores de Cempásuchil: en las semanas previas al día de muertos, Paseo de la Reforma se llena de arreglos y esculturas de cempasúchil, la flor naranja que, según la tradición, guía a las almas con su color y su aroma. Es perfecto para recorrerlo a pie y tomar fotos.
Instalación de luz en Reforma: al caer la noche, este mismo paseo se ilumina con distintas luces y figuras inspiradas en la fiesta. Mi recomendación es que vayas después del atardecer.
Mega Procesión de las Catrinas: en esta cientos de personas maquilladas y vestidas de Catrina caminan por Reforma hacia el Centro.
Ofrenda monumental en el Zócalo: la plaza principal de esta capital se convierte básicamente en un altar gigante, con flores, velas, papel picado y figuras enormes, dedicado cada año a un tema distinto. De noche, con el Centro Histórico iluminado, se ve todavía más bonita. Es hermoso!
Gran Desfile de Día de Muertos: habrá carros alegóricos, calaveras gigantes, música y danza desde la Diana Cazadora hasta el Zócalo. Este desfile es bastante nuevo porque nació en 2016, está inspirado en la escena inicial de la película de James Bond Spectre, y hoy ya es parte de la fiesta. Es totalmente gratuito.
San Andrés Mixquic: es un pueblo de Tláhuac, al sur de la ciudad, donde la celebración conserva mucho más su lado tradicional, lo que estaría interesantísimo de experimentar. La noche del 2 de noviembre, durante La Alumbrada, el panteón se ilumina con miles de velas.
Combina todo esto con la ruta de Aura por la calle Donceles y también está buenísimo incluir el mural de la Catrina en el Museo Mural Diego Rivera.
Pátzcuaro y la isla de Janitzio (Michoacán). Es la imagen más clásica de la Noche de Muertos: incluye las velas, flores y canoas en el lago la noche del 1 al 2 de noviembre. Es muy concurrida, así que te recomiendo que reserves con tiempo para que puedas ver las redes de mariposas.
Oaxaca. Vas a ver comparsas por las calles, tapetes de arena y ofrendas en cada esquina. Mira este tour por panteones, perfecto para el Día de Muertos. Lo que me encanta de Oaxaca es que tiene una escena cultural y de librerías muy buena, así que da para realizar un viaje literario bastante completo.
Cuernavaca (Morelos). Queda perfecto para una escapada de un día desde Ciudad de México para leer Bajo el volcán donde ocurre.
Consejos para viajar a México en Día de Muertos
Las fechas clave: las celebraciones se concentran del 31 de octubre al 2 de noviembre pero hay actividades que ocurren mucho antes. Tradicionalmente, el 1 de noviembre se recuerda a los niños y el 2 a los adultos, aunque cada región tiene sus costumbres.
Reserva temprano: Pátzcuaro, Oaxaca y Ciudad de México son lugares que se llenan. Así que si vas a fines de octubre, reserva tu alojamiento con semanas de anticipación.
Respeta los panteones: muy importante porque estas son celebraciones familiares. Ah, y por favor pide permiso antes de fotografiar a las personas y las ofrendas.
Lleva tu libro: tal vez esté bueno leer Pedro Páramo junto a un panteón con velas para tener una experiencia que el celular no le hará nunca justicia.
Escribe tu calavera literaria: esta es la tradición más literaria de la fecha. Arma tus cuatro versos con rima, humor y la Muerte llevándose a alguien (con amor y cariño).
Planea tu viaje para el Día de Muertos
Si vas a fines de octubre, reserva cuanto antes porque estas son las ciudades que más se llenan.
Alojamiento en Ciudad de México, para quedarte cerca del Centro Histórico y poder ir a pie a la ofrenda del Zócalo y a la calle Donceles.
Alojamiento en Oaxaca, para las comparsas y las librerías del centro.
Alojamiento en Pátzcuaro, para la noche en el lago y Janitzio.
Alojamiento en Cuernavaca, para leer Bajo el volcán donde ocurre.
El Día de Muertos se puede definir de muchas formas pero mi favorita es decir que es una fiesta de la memoria. Y eso es al final lo que hacen también los libros: guardar voces para que alguien algún día las vuelva a escuchar. Los libros son legados vivos.
Tal vez por eso Comala, Quauhnahuac o la casa de la calle Donceles se sienten tan vivas, aunque digan que estén llenas de fantasmas.
¿Cuál de estos libros leerías primero? ¿Te vas a atrever a escribir tu calavera literaria este año?
Aquí narra Lorena Salazar Masso: de Medellín al río Atrato
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Como toda persona lectora, llego a conocer escritores hoy en día porque TikTok me los recomienda… Y no me avergüenza admitirlo. Buscando escritores colombianos para leer y prepararme para un futuro viaje a Medellín en específico, llegué a la autora Lorena Salazar Masso.
Esto me llevó a su novela debut, Esta herida llena de peces, que trata sobre una madre y su hijo que bajan en canoa por el río Atrato, en el Chocó, y uno siente que está remando con ellos.
Con esta escritora iniciamos una serie nueva en el blog que se llama: Aquí narra, y serán retratos de escritores contemporáneos contados a través de sus libros y de los lugares que los inspiran.
Quién es Lorena Salazar Masso
Lorena Salazar Masso nació en la ciudad de Medellín en el año 1991, pero el Chocó no le es ajeno: de niña vivió en El Carmen de Viboral y, cuando tenía nueve años, su familia se mudó a Quibdó, a orillas del Atrato. Así que el río de su primera novela no es solo un paisaje que miró de lejos ni del que solo leyó: fue parte de su infancia. A los 17 volvió a Medellín para estudiar Publicidad en la Universidad Pontificia Bolivariana (Con Letra de Mujer).
Trabajó muchos años como redactora publicitaria en agencias de Colombia y España, sobre todo en la ciudad de Bogotá, y en el 2013 ganó el Young Lions Colombia, que la llevó a formarse en Cannes. La publicidad le dio disciplina, pero sentía que tenía poco espacio para contar historias, y en la escritura literaria encontró ese lugar, aunque dice que la publicidad sigue siendo parte de su vida. Entre 2018 y 2020 vivió en Madrid, donde hizo el máster de Narrativa de la Escuela de Escritores. Hoy vive en Medellín con su esposo y su hija, da talleres de escritura creativa en Colombia y España, y cuenta que su rutina de escritura ahora se ordena alrededor de su hija (El Colombiano).
En el episodio 609 del podcast Hablemos escritoras, cuenta que sus ganas de contar historias empezó en la infancia, con la observación y con temas que le interesaban desde niña. Para ella, escribir era un juego constante, y en parte se lo debe a su padre, un inventor de juegos que nunca dejó de tener algo de niño. Por eso le gusta estar con niños: ahí hay un espacio para ser sin prejuicios, sin el peso del deber ser. Ella lo resume en una frase que me quedó dando vueltas: escribir es “volver a la niñez a través de la escritura”.
Pero en su infancia también dice que sintió miedo. Parte de su familia vivió de cerca el conflicto armado colombiano, y eso le dejó preguntas que todavía la acompañan el día de hoy. En sus libros la violencia no ocupa el centro, pero está ahí, como ella misma dijo en una entrevista: “La violencia en Colombia es parte del paisaje” (El Salto Diario).
Sus libros
Algo que me encantó que también dijo en el podcast fue que piensa en la estructura de sus textos como si fuera una canción, y por eso en sus libros suenan canciones. Aquí te presento sus libros:
Esta herida llena de peces (2021). Su primera novela, que empezó cuando estaba en Madrid, en la Escuela de Escritores, y terminó luego en Colombia. Una madre y su hijo viajan en canoa por el Atrato, y en ese viaje aparecen temas como: el territorio, la pertenencia, el racismo y, también, la maternidad. Hay una frase que me llegó muchísimo: “Una madre es algo que duele, es herida y cicatriz”. Importante: Ya está traducida al inglés como This Wound Full of Fish.
Maldeniña (2023). Cuenta que estaba en Montevideo cuando escribió una parte de esta novela lo que le permitió tener un contexto narrativo distinto. Isa es una niña que vive en el pequeño hotel de su padre, en un pueblo perdido, y hace lo imposible para que él le preste atención. Una mujer del pueblo le dice que tiene una maldeniña, algo de lo que no se puede librar. Es una novela que habla sobre temas como el abandono y las ganas de ser vista, contada desde esa mirada de la infancia a la que Lorena siente que siempre vuelve.
Escribir en comunidad
La escritura es un oficio muy solitario, dijo Lorena también en el podcast, y por eso leer a mujeres y escribir sobre mujeres le da algo así como un grupo que es invisible con el que puede conversar y entenderse. Todo lo que escribe, cuenta, es una búsqueda de ese sentimiento de ser mujer.
Y cierra con una idea que es también la razón de esta serie del blog: “Estoy convencida de que la escritura es en comunidad”.
Viajar con sus libros: el Atrato y el Chocó
Dónde empezar en Colombia?
Si Esta herida llena de peces te deja con ganas de ver el río, el viaje empieza realmente en Quibdó, la capital del Chocó, que queda a orillas del Atrato, la ciudad donde Lorena vivió de niña. Se llega en vuelos cortos desde Medellín o Bogotá, y la mejor forma de conocer el río es con operadores locales porque no es recomendable ir por tu cuenta.
Otra recomendación es que si puedes, ve entre septiembre y octubre: porque coincide con las Fiestas de San Pacho, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Súper importante es que antes de viajar, revsia las recomendaciones de seguridad que estén vigentes para la zona.
Y por supuesto, ¿por qué no visitar también su ciudad natal, Medellín? Allí puedes acercarte a la historia del conflicto armado desde los lugares que hoy trabajan por la memoria.
El primero es el Museo Casa de la Memoria, junto al Parque Bicentenario, que reúne testimonios, objetos y archivos sobre la violencia que vivió la ciudad y el país; la entrada es gratuita.
El segundo es la Comuna 13, que es uno de los barrios más golpeados por el conflicto y que hoy puede contar su propia historia a través de grafitis, hip hop y las escaleras eléctricas que lo conectaron con el resto de la ciudad. Te recomiendo recorrerla con un guía que lo conozca!
Leer a Lorena Salazar Masso es entrar a una Colombia que no sale en las guías: la del río, la de los pueblos que están lejos de todo, la de las madres y las hijas.
Y es también el comienzo de esta comunidad que quiero armar en este espacio que aboga por los escritores y los celebra.
¿Ya la leíste? ¿Qué autora quieres que sea la próxima de la serie?
Shakespeare and Company: Una librería en París donde te puedes quedar a dormir?
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Frente a Notre-Dame, del otro lado del río Sena, hay una librería famosa con una hermosa fachada verde y con un letrero amarillo que muchos lectores reconocemos aunque nunca hayamos ido. Es Shakespeare and Company, y no es solo una librería bonita más: lleva el nombre de la librería que publicó Ulises y donde Hemingway pasaba las tardes sin dinero para comprar libros, y todavía hoy se puede visitar.
Y sí, también hay gente que se queda a dormir ahí.
Te cuento su historia, cómo funciona eso de que supuestamente te puedes quedar a dormir en la librería y también todo lo que necesitas para visitarla.
Tienes poco tiempo? Reserva estos increíbles hoteles literarios de Paris para sentirte como que estás en medio de una novela.
Dos librerías con el mismo nombre
La historia empieza en 1919, cuando Sylvia Beach, una estadounidense que vivía en París, abrió la primera Shakespeare and Company en el 12 de la rue de l'Odéon. Era en ese momento una librería y biblioteca de préstamo, y se convirtió en la casa de los escritores extranjeros de la ciudad, entre estos estaban: Hemingway, Fitzgerald, Gertrude Stein.
Hemingway escribió sobre ella en París era una fiesta: «Nadie que conocí fue nunca tan amable conmigo».
En 1922, cuando ningún editor se atrevía a dar el paso con Ulises, de James Joyce, Sylvia Beach lo publicó ella misma. La primera edición, de mil ejemplares, solo se vendía en su librería. Esta tienda cerró en 1941, durante la ocupación alemana, y tristemente nunca volvió a abrir. Se cuenta que un oficial nazi quiso comprar su último ejemplar de Finnegans Wake y ella se negó a vendérselo.
La segunda librería, la que se visita hoy, la abrió George Whitman en 1951 en el 37 de la rue de la Bûcherie. Al principio se llamaba Le Mistral. En 1964, para los 400 años del nacimiento de Shakespeare y en homenaje a Sylvia Beach, le puso Shakespeare and Company. Por ahí pasaron James Baldwin y Allen Ginsberg. Hoy la dirige su hija, que se llama Sylvia Whitman, quién empezó a manejar la librería en el 2001 junto con su padre cuando apenas tenía 21 años.
Esta frase imperdible!
Sobre la puerta de la biblioteca del segundo piso hay una frase pintada que resume el lugar: “No seas inhospitalario con los extraños, porque pueden ser ángeles disfrazados”.
Escritores que duermen entre los libros: los Tumbleweeds
Desde que abrió sus puertas, George Whitman dejó que escritores y viajeros durmieran en las camas escondidas entre los estantes. Los llamó tumbleweeds, como esas plantas secas que ruedan con el viento en las películas del oeste. Se calcula que algunas 30.000 personas han dormido ahí.
Whitman le pedía a cada tumbleweed que se comprometiera a tres cosas:
Leer un libro al día.
Ayudar en la librería, unas dos horas al día.
Escribir una autobiografía de una página, que queda guardada en el archivo de la librería.
Sylvia Whitman
Dicen que Sylvia sigue manteniendo estos mismos requerimientos de su padre y también la estadía sigue estando pensada para escritoras y escritores con el objetivo de que puedan tener el espacio de desarrollar sus historias. Lo que sí cabe mencionar es que hay pocas camas y por eso este programa tiende a ser bastante competitivo. Mira aquí para que veas cómo funciona este programa hoy.
El periodista Jeremy Mercer fue uno de ellos y lo contó en un libro, Time Was Soft There (también publicado como Books, Baguettes and Bedbugs), que es la mejor manera de saber cómo es vivir ahí.
Cómo visitarla
Dónde queda: 37 rue de la Bûcherie, en el Barrio Latino (distrito 5), frente a Notre-Dame.
Cómo llegar: metro o RER en Saint-Michel Notre-Dame (línea 4 del metro y RER B y C), o metro Cluny La Sorbonne (línea 10).
Horario: abre todos los días, con un horario más corto los domingos. Chequea su página para que confirmes horarios de cada día como quiera.
La entrada es gratis. En temporada alta suele haber fila afuera; así que lo recomendable es ir temprano en la mañana o entre semana.
Qué no perderte:
El piso de arriba: ahí está la biblioteca de lectura que contiene libros que no están a la venta, una máquina de escribir y tiene rincones para sentarse a leer. Ahí es que está la frase de los ángeles disfrazados.
El sello: OJO aquí porque si compras un libro, pídele a quien te atiende que le ponga el sello de la librería. Porque es el mejor recuerdo que te puedes llevar. Casi todos los libros están en inglés, pero también hay algunos libros en francés e incluso en español, por si quieres llevarte uno de tus autores favoritos con el sello.
El café de al lado: Shakespeare and Company tiene su propio café que abrió en el 2015 y tiene una excelente vista a Notre-Dame. Está perfecto para empezar el libro que acabas de comprar o para simplemente tomarte un merecido cafecito.
Las lecturas: estaría bueno revisar los eventos que van a ocurrir cuando viajes porque la librería organiza presentaciones y charlas con autores; así que no olvides revisar su agenda antes de ir.
El square René-Viviani, al lado: es un jardín pequeño con uno de los árboles más antiguos de París.
Para completar la ruta: te recomiendo que camines 15 minutos hasta el 12 de la rue de l'Odéon, donde estuvo la librería original de Sylvia Beach. Hoy es otro local, pero vale la pena pararse frente a la puerta por donde salió Ulises.
Te dejo este vídeo para que veas como se ve por dentro: @cartasdeunlector la recorrió y la recomienda como «una visita necesaria».
Qué recomiendo que leas antes de ir?
Shakespeare and Company, de Sylvia Beach (1959). Las memorias de la fundadora: Joyce, Hemingway, la aventura de publicar Ulises y el París de entreguerras contado desde el mostrador.
París era una fiesta, de Ernest Hemingway (1964). Sus años pobres y felices en París, incluye un capítulo dedicado a la librería de Sylvia Beach.
Time Was Soft There, de Jeremy Mercer (2005). Cómo es vivir como tumbleweed con George Whitman. Mi recomendación es que si solo quieres leer uno antes de ir, que sea este.
The Paris Bookseller, de Kerri Maher (2022). Una novela sobre Sylvia Beach y la publicación de Ulises.
Ulises, de James Joyce (1922). El libro que hizo famosa a la librería.
Dónde quedarte en Paris
El Barrio Latino es una de las mejores bases para un viaje literario por París: aparte de que estás a pasos de la librería, de la Sorbona, de los cafés de Saint-Germain y de la rue de l'Odéon.
Shakespeare and Company es de esos lugares que uno no quiere conocer sólo por las fotos, porque dan ganas de ir a respirar su historia, pisar esos lugares por los que han pasado grandes escritores y sentarse entre los libros para poder entender por qué tanta gente ha querido quedarse a dormir ahí.
S vas a París, creo que lo que toca es dedicarle más de una hora de visita. Es un lugar que lo merece! :)
¿La tienes en tu lista? ¿Qué libro comprarías ahí para que te pongan el sello? Te leo!
Halloween literario: 5 lugares reales de los clásicos de terror que puedes visitar
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No me pregunten por qué pero después de terminar Tempest, tengo ganas de leer un libro cuyo personaje principal sea una bruja. Bueno, creo que el por qué está relacionado a que estamos en octubre y ví la semana pasada la secuela de Practical Magic (en español el libro en el que se basa se llama: El libro de la magia práctica de Alice Hoffman), la cuál por más cursi que fuese, la amé! Creo que necesitaba un poquito de eso.
Así que he decidido agregar a mi TBR, el libro A Witch's Guide to Magical Innkeeping, de Sangu Mandanna, que no es de terror la verdad pero creo que es justo lo que necesito para saciar mi sed lectora por este tema.
Esto me puso a pensar en qué lugares de los que aparecen en esos libros de terror que nos han marcado se pueden visitar y dar un poquito de esos escalofríos que estaría bueno para esta época.
Estos son 5 lugares reales de la literatura de terror para un viaje de Halloween (o bueno, de esos libros que es mejor leer con la luz encendida).
1. Whitby, Inglaterra: Drácula, eres tú?
El escritor Bram Stoker pasó el verano de 1890 en Whitby, que es un pueblo de pescadores en la costa de Yorkshire, y se alojó en un hotel frente al puerto. Fue ahí, entre la niebla y las ruinas de la abadía, que empezó a tomar forma Drácula: en la novela, el barco Demeter llega a este puerto con el conde a bordo, y una criatura parecida a un perro salta a tierra.
Qué estaría divertido recorrer: los 199 escalones que suben del pueblo viejo a la iglesia de St. Mary, su cementerio de lápidas inclinadas (que por cierto, Stoker describe en el libro) y las ruinas de la abadía de Whitby. Si vas a fines de octubre o comienzos de noviembre, puede coincidir con el Whitby Goth Weekend, que si nos dejamos llevar por las fotos… está demasiado chulo!
2. Pendle Hill, Inglaterra: las brujas de Lancashire
Sé que lo están pensando, otro más en Inglaterra? Pero es que les juro que allá es que nos tiran muchos de estos grandes escritores de terror! Y yo que viví allá, les puedo decir que sí, definitivamente este país tiene ese aire cool de historia + creatividad.
En este caso, les quiero hablar de Lancashire porque A Witch's Guide to Magical Innkeeping ocurre ahí. Aparte de, que en mi investigación descubrí que en 1612, un grupo de vecinos de los alrededores de Pendle Hill, que queda en Lancashire, fue acusado de brujería y juzgado en el castillo de Lancaster. Este es uno de los juicios por brujería más conocidos de Inglaterra, y la mayoría de los acusados fueron ejecutados.
The Daylight Gate, de Jeanette Winterson (2012), es una novela corta que habla sobre los juicios.
Qué recorrer: el camino de las brujas de Pendle sale del Pendle Heritage Centre en Barrowford y atraviesa el valle hasta obviamente el castillo de Lancaster, donde hay visitas guiadas por los calabozos y las salas del juicio.
3. Sleepy Hollow, Estados Unidos: un jinete sin cabeza?
A menos de una hora de Nueva York, en el valle del río Hudson, está el pueblo real de La leyenda de Sleepy Hollow, el cuento de Washington Irving de 1820.
Qué recorrer: la Old Dutch Church, de 1685, que aparece en el cuento, y su cementerio; el puente del Jinete sin Cabeza, con una estatua del personaje; el cementerio de Sleepy Hollow, donde está enterrado el propio Irving; y Sunnyside, la casa del escritor en Tarrytown. En octubre el pueblo vive Halloween todo el mes, con recorridos nocturnos y eventos.
Puedes acompañar este viaje con La leyenda de Sleepy Hollow, de Washington Irving, y después Horseman: A Tale of Sleepy Hollow (2021), de Christina Henry, una novela de terror que vuelve al pueblo treinta años después de la leyenda, con Ben, la nieta de Brom Bones y Katrina, como protagonista.
Si estás en Nueva York, puedes llegar desde Grand Central, pues el tren Metro-North de la línea Hudson llega a Tarrytown y Philipse Manor en menos de una hora, así que se puede ir y volver el mismo día. Está buenísimo para hacer un modo day trip si te encuentras en la Gran Manzana.
4. Villa Diodati, Suiza: donde nació Frankenstein
En un frío y lluvioso verano de 1816, Lord Byron alquiló la Villa Diodati, a orillas del lago de Ginebra, y tuvo a algunos invitados que se quedaron dentro de la villa por unos días debido a la incesante lluvia. Una de ellas era Mary Shelley, de 18 años, y fue ahí donde empezó a escribir el primer borrador de Frankenstein.
Qué recorrer: la villa es privada y no se visita por dentro, PERO se ve desde el lago y desde Cologny, a las afueras de Ginebra. Se puede combinar con un paseo en barco por el lago.
Que estaría bueno leer en este viaje? Obvio que Frankenstein o el moderno Prometeo, de Mary Shelley (1818).
5. Salem, Estados Unidos: las brujas Owens de Alice Hoffman
Las brujas de Alice Hoffman tienen un origen, y está en Salem. En Magic Lessons (2020), la precuela de Prácticamente magia, Maria Owens cruza el océano en el siglo XVII y termina en Massachusetts, en los años de los juicios por brujería de 1692. Ahí nace la maldición sobre el amor que persigue a las mujeres Owens durante generaciones, hasta llegar a Sally y Gillian, que en el libro Magia Práctica, crecen en un pueblo de Massachusetts entre hechizos, hierbas y vecinos que las miran mal.
En octubre, Salem celebra Haunted Happenings, un mes entero de eventos de Halloween.
Para leer: Magic Lessons (2020) y Magia práctica (1995), de Alice Hoffman.
Más paradas en Salem: está la Witch House que es la casa del juez Jonathan Corwin, quién fue parte del tribunal de 1692 y uno de los pocos edificios que quedan con relación directa con los juicios; hoy se ha convertido en un museo que abre por temporada. El Salem Witch Museum, frente al parque Salem Common también está interesante. Y para un llevarnos algo dulce, aquí podemos encontrar a Ye Olde Pepper Companie, que es la compañía de dulces más antigua de Estados Unidos.
Puedes subir los mismos escalones que Stoker, mirar el mismo lago que Mary Shelley o caminar por el Salem donde empezó la maldición de las Owens.
Y después nos toca volver a casa y releerlos con otros ojos.
¿Cuál de estos lugares visitarías en Halloween? ¿Y qué libro de terror lees cada octubre? Te leo en los comentarios!
Itinerario de Perú literario: cafés, librerías y rutas de escritores
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Perú es de esos viajes con los que tengo soñando desde hace AÑOS. Y mi plan es recorrerlo con un libro (o varios) en la mano.
Cuando pienso en Perú literario, pienso en bares donde se discutía poesía hasta la madrugada, calles que salen tal cual en las novelas de Vargas Llosa y obviamente los muros incas que Arguedas convirtió en literatura.
Este es mi itinerario por el Perú literario: cafés, librerías y rutas de escritores de Lima a Machu Picchu, y por supuesto, también he elegido a varios autores peruanos como guías.
Días 1 a 3: Lima, la ciudad de los bares de escritores
La idea es empezar la mañana en el centro: la Casa de la Literatura Peruana. Funciona en la antigua estación de tren Desamparados, un edificio de estilo francés con un tragaluz art nouveau, a un costado del Palacio de Gobierno. Tiene 16 salas sobre la literatura peruana, una biblioteca que lleva el nombre de Mario Vargas Llosa y un café literario con terraza junto a las vías del tren. También ví que la entrada es libre, lo cuál es un plus.
Entonces, hay dos bibliotecas que parecen sacadas de película a pocas cuadras:
Biblioteca del Convento de San Francisco: se dice que es una de las bibliotecas más impresionantes de América, con escaleras de caracol de madera y unos 25.000 volúmenes antiguos, entre ellos ediciones raras del siglo XVI y grandes libros de canto. Se visita con el recorrido guiado del Museo Convento de San Francisco, que incluye el claustro, una Última Cena de 1658 y las catacumbas, donde descansan miles de limeños de la época colonial. Está en el jirón Áncash con Lampa, a dos cuadras de la Casa de la Literatura, y abre todos los días de 9:00 a 21:00. Mira cómo es por dentro en este video de @juancatravel.
Biblioteca Municipal de Lima: está en el segundo piso del Palacio Municipal, junto a la Plaza Mayor, desde 1945. Tiene escaleras y estanterías talladas en madera de cedro, y en dos urnas guarda el acta de fundación de Lima, que fue firmada por Francisco Pizarro el 18 de enero de 1535, y el acta de la Independencia de 1821. La entrada es gratis y la sala de lectura está abierta al público; se ingresa por el jirón Conde de Superunda 141, de lunes a viernes. Míralo en este video de @ytuqueplanes.
Algo importante es que ví que las actas originales suelen guardarse en una bóveda y se exhiben en fechas especiales; así que hay que confirmar los horarios antes de ir.
El jirón Conde de Superunda, una calle de cartas y letras. La Biblioteca Municipal está en esta calle, y a pocos pasos hay otras tres paradas para lectores como nosotros (míralas en este video de @dondeestaronald):
Casa de Correos y Telégrafos: el edificio del correo central, inaugurado en 1897 junto a la Plaza Mayor, con su pasaje de tiendas y un león de bronce en la fachada que se diría que "come" cartas. El 1 de octubre de 2026 reabrió su patio principal restaurado, con techos de madera recuperados, y se puede visitar gratis de lunes a viernes. Adentro está el Museo Postal y Filatélico del Perú, que por ahora figura como cerrado temporalmente; así que tengo que confirmar antes de ir. Pero me parece un lugar ideal para escribir.
Convento de Santo Domingo (jirón Camaná 170): aquí empezó a funcionar en 1551 la Universidad de San Marcos, que es la más antigua de América. Su biblioteca guarda unos 25.000 libros, y en el convento descansan Santa Rosa de Lima y San Martín de Porres (esto me llamó muchísimo la atención!). Abre de martes a domingo.
Casa Osambela (Conde de Superunda 298): es una casona de 1805 con cinco balcones de madera, sede de la Academia Peruana de la Lengua y del Centro Cultural Inca Garcilaso, donde suele haber exposiciones.
Seguimos con un almuerzo en un bar histórico. El centro de Lima conserva varios bares donde los escritores se reunían a conversar:
Bar Cordano (1905): en la esquina de los jirones Áncash y Carabaya, frente a la estación. Fue frecuentado por autores como Martín Adán, Julio Ramón Ribeyro y el propio Vargas Llosa, y hasta Allen Ginsberg pasó por ahí en los años sesenta. Es Patrimonio Cultural de la Nación desde 1989.
Antigua Taberna Queirolo (1880): de los años setenta y ahí nació el movimiento poético Hora Zero. Leí que hay que pedir un chilcano y algo de su comida criolla.
Gran Hotel Bolívar (1924): ubicado en la plaza San Martín y es un buen lugar para pedir el famoso pisco sour.
Un café que muero por visitar en el centro es el Café Ancestral. En el jirón Azángaro 260, ocupa una casona de más de 150 años con patio central y una terraza con vista a la plaza San Martín. Es la pausa perfecta entre la Casa de la Literatura y la ruta de Conversación en La Catedral.
OK y en la tarde? La idea es hacer la Conversación en La Catedral. Caminar por la plaza San Martín, la avenida Nicolás de Piérola (la Colmena) y el jirón Carabaya: las calles por donde se mueve Zavalita en la novela de Vargas Llosa. El famoso bar La Catedral ya no existe, un poquitín triste pero pero lo que lo rodeaba sigue ahí.
Aquí un mapa de alojamientos en el centro de Lima:
Día 2: Miraflores de Vargas Llosa y Ricardo Palma
Ruta de Vargas Llosa: ok, aquí empezamos por el Parque Central, el pasaje Champagnat de Los cachorros y la calle Diego Ferré, el "barrio alegre" de Travesuras de la niña mala. Otra cosa, leí que la municipalidad organiza una o dos veces al mes un recorrido gratuito que se llama el Literatour de Mario Vargas Llosa.
Parque Salazar: siento que está perfecto para esperar el atardecer, con vista al mar, como en Travesuras de la niña mala.
Casa Museo Ricardo Palma: esta es la casa donde el autor de las Tradiciones peruanas vivió sus últimos años, de 1913 a 1919. Conserva sus muebles, fotos y documentos.
Librería El Virrey (1973): es una de las librerías más queridas de Lima, con sede en Miraflores y en el centro.
Más librerías en Miraflores que encontré en TikTok y creo que valen la pena agregar:
Librería La Familia: fue fundada en 1952 por una pareja en una casona del jirón Puno, en el centro. Hoy está en Miraflores, en la avenida Diagonal 372, y es conocida por su gran colección de humanidades; tiene otra sede dedicada al arte.
Librería Blanca Varela: la librería del Fondo de Cultura Económica en Lima, en la calle Berlín 238. Lleva el nombre de una de las grandes poetas peruanas, que en los años cincuenta se reunía con otros artistas en el bar Negro-Negro del centro.
Amabook: en Miraflores y es el lugar para las lectoras de romance (más yo imposible!); ahí organizaron, por ejemplo, el encuentro con Julia Quinn, la autora de Bridgerton, en 2024.
Miraflores es el lugar que más recomiendan para dormir en Lima, aquí un mapa de los mejores lugares para alojarse:
Día 3: Barranco y librerías con café
Puente de los Suspiros: aquí es donde el protagonista de Travesuras de la niña mala se reencuentra con ella.
La Rebelde: está la librería de Barranco, cerca del puente, que rinde homenaje a la escritora Magda Portal.
En San Isidro: está Vallejo Librería Café en donde podemos parar un poco para leer con un cafecito, y Book Vivant, que combina libros y vino, una mezcla que amo con todo mi ser.
Días 4 y 5: Arequipa, la ciudad donde nació Vargas Llosa
Ahora sí, nos vamos a otra ciudad!
Mario Vargas Llosa nació en Arequipa en 1936, y la "Ciudad Blanca" le devolvió el cariño con dos espacios que creo que valen el viaje.
Casa Museo Mario Vargas Llosa: es la casa donde nació, en la avenida Parra 101, a un kilómetro de la Plaza de Armas. Reabrió en octubre de 2025 con hologramas y proyecciones en 3D en los que el escritor "conversa" con personajes de sus novelas, y con el "Bar del Boom", que recrea la Barcelona de los años sesenta y setenta donde coincidió con Cortázar, Carlos Fuentes y Donoso. Algo interesante que descubrí es que la diseñó su primo, el cineasta Luis Llosa.
Biblioteca Regional Mario Vargas Llosa: está en el centro histórico. Vargas Llosa donó miles de libros de su biblioteca personal a partir de 2010, y otras familias arequipeñas siguieron su ejemplo; hoy reúne unos 55.000 volúmenes.
Ruta de librerías independientes
Arequipa tiene algo que me llama muchísimo la atención: hay librerías pequeñas que quedan a pocas cuadras unas de otras. Las cuatro se recorren a pie por el centro histórico en una tarde y eso es exactamente lo que haremos.
Trilobites: Calle San Agustín 201. Librería y editorial independiente que se ha dedicado a rescatar a autores arequipeños. Si quieres llevarte a Arequipa en un libro escrito desde Arequipa, tenemos que empezar aquí.
Librería El Lector: Calle San Francisco 213. Un segundo piso tipo balcón, madera y piedra de sillar: de esas librerías donde provoca quedarse un rato más de lo planeado. Tiene su propio sello, Ediciones El Lector (publicaron, por ejemplo, El Principito en quechua, amo!).
Fabla Salvaje, Librería & Centro Cultural: Calle Jerusalén 307-D. Un lugar que celebra las editoriales independientes, arte en las paredes y conversatorios con escritores. Tenemos que revisar su agenda antes de ir porqye puede que nos toque una presentación.
Licántropo: Calle Santa Marta 114. Alberga libros de autores nacionales e internacionales de todos los géneros; y es una buena parada para salir con algo que no encontrarías en una cadena grande.
Esta ruta la descubrí gracias al carrusel de @milyinthesky en TikTok, que incluye un mapa con las cuatro: Recorrido de librerías independientes en Arequipa.
Y ahora… dos cafés para la pausa por favor
Kafi Wasi: Calle Puente Bolognesi 216, en una casona colonial a pasos de la Plaza de Armas. Fue elegida la segunda mejor cafetería de Sudamérica en el ranking The South America's 100 Best Coffee Shops. Recomiendan que pidamos un filtrado (V60) y algo dulce como el tiramisú que tiene buena fama. Está ideal para abrir el libro que compremos en El Lector o Trilobites.
Kulto Café Club: Centro histórico, con terraza de sillar al sol. Más de brunch: un matcha latte, capuchino de pistacho, panqueques de pistacho y huevos. Buena opción para un desayuno largo antes de la ruta de librerías. Video de referencia.
Si viajamos a fines de septiembre o comienzos de octubre, coincide con la FIL Arequipa, que es la feria internacional del libro de la ciudad pero de esto te doy más detalles en la sección de ferias, al final de este post.
Un libro para llevar? Obvio que El pez en el agua (1993), las memorias de Vargas Llosa.
Dónde quedarse en Arequipa
Días 6 a 8: Cusco y Machu Picchu, de Arguedas a Neruda
El Cusco de Los ríos profundos. En la primera parte de la novela de José María Arguedas (1958), Ernesto llega a Cusco con su padre y queda deslumbrado ante el muro del palacio de Inca Roca, el de las piedras que "hierven". Ese muro sigue en pie en la calle Hatun Rumiyoc, donde está la famosa piedra de los doce ángulos. Lo importante aquí es que vayamos temprano, antes de los grupos grandes de turistas, y estaría buenísimo leer ahí mismo ese capítulo.
La casa del Inca Garcilaso. El autor de los Comentarios reales de los incas nació en Cusco en el año 1539, y su casa natal es hoy el Museo Histórico Regional, con 13 salas que van desde la época prehispánica a la contemporánea.
Librerías y café:
Centro Bartolomé de las Casas: es una librería especializada en cultura andina, historia y arte, con más de 20.000 libros y una sala de lectura. Es ideal para buscar a Arguedas y a otros autores andinos.
Genesis: full de libros en español, sobre todo clásicos, historia y novela, en la calle del Medio 130A.
SBS: OJO aquí porque tiene la mayor selección de libros en inglés de la ciudad, en la avenida El Sol; muy útil para lectores de EE. UU.
Florencia y Fortunata: es un café de especialidad en la calle Suecia 332, a pasos de la Plaza de Armas, un lugar perfecto para leer con calma.
Machu Picchu, la montaña de los poetas. Cerraremos el viaje con la ciudadela y dos poemas: Alturas de Macchu Picchu, de Neruda, y La mano desasida, de Martín Adán.
Cómo nos moveremos?
Lima a Arequipa: en avión (alrededor de 1 hora y media). Se puede también en bus nocturno pero me parece que es mejor por avión.
Arequipa a Cusco: en avión o en bus; el bus es largo pero atraviesa los Andes por si te interesa esta experiencia.
Cusco a Machu Picchu: en tren hasta Aguas Calientes y luego en bus hasta la ciudadela. Las entradas se compran en la web oficial del Ministerio de Cultura y conviene que las reservemos con tiempo.
Mi idea? Viajar en temporada de feria
Feria Internacional del Libro de Lima (FIL Lima): es la más grande del país. En el 2026 cumplió 30 años, se hizo del 22 de julio al 6 de agosto en una nueva sede, el Centro de Exposiciones Jockey, en Santiago de Surco, con más de 600 actividades, Ecuador como país invitado y un homenaje por el centenario de Blanca Varela.
Feria del Libro Ricardo Palma: es la feria del libro más antigua del Perú, que se hace desde 1972. La organiza la Cámara Peruana del Libro con la Municipalidad de Miraflores, al aire libre en el Parque Kennedy y a pasos de la ruta de Vargas Llosa, con unos 19 días de presentaciones, homenajes, talleres y actividades para niños. Suele hacerse entre noviembre y diciembre. Las fechas de este año todavía no se han anunciado pero sigue su Instagram, @feriaricardopalma, para enterarte apenas las publiquen.
FIL Arequipa (Feria Internacional del Libro de Arequipa): se celebra cada año entre fines de septiembre y comienzos de octubre. La edición 2026 va del 26 de septiembre al 8 de octubre en la explanada del Puente San Martín, en Vallecito, con más de 150 actividades entre presentaciones, conversatorios, talleres y autores nacionales e internacionales. Si tu viaje cae en esas fechas, júntala con la ruta de librerías del centro. Programa y fechas suelen estar en filarequipa.org.pe.
Si viajas en esas fechas, suma un día extra al itinerario para la feria!
Pues hasta aquí hemos llegado con el itinerario de Perú literario, qué tal? Hacemos las maletas?
Qué es el turismo literario (y cómo planear un viaje lector)
Las mejores decisiones de mi vida fueron tomadas porque “estaba leyendo un libro y me di cuenta de que…”
Los libros son como una brújula que siempre me guía en el camino de mi vida. Y por supuesto, también son la razón por la que decido emprender viajes por el mundo. Para ser más específica: decido a dónde viajar dependiendo del libro que estoy leyendo.
Pero el turismo literario va más allá de esto. Mucha gente me pregunta por este tema porque me la paso hablando de esto y por eso decidí escribir un post sobre un poquito de lo que sé y aplico de este tema.
Qué es el turismo literario
El turismo literario es viajar para conocer los lugares ligados a libros y escritores: dónde nacieron, dónde escribieron o dónde ocurren sus historias.
¿Cómo lo ponemos más simple? Es básicamente usar la literatura como mapa. En lugar de armar el viaje solo alrededor de museos o las playas más chulas, lo armas alrededor de lo que leíste (o de lo que quieres leer, OJO con esto).
Esto realmente no es algo nuevo. Hace siglos que la gente viaja para ir a la casa de Shakespeare en Stratford o recorre la Mancha buscando a don Quijote. Lo que sí cambió es que hoy hay muchísima más información, rutas señalizadas en varias ciudades y también una comunidad lectora enorme compartiendo sus viajes en redes. Lo cual nos ayuda muchísimo a los que andamos creando rutas literarias para nuestros viajes.
Lo que me encanta de esto es que tiene algo que otros viajes no: llegas a un lugar que ya conoces, aunque nunca hayas estado. Reconoces una calle, un café, una vista, porque alguien te la contó antes a través de las palabras.
Formas de hacer turismo literario
Importante: no hay una sola manera de hacer turismo literario. Estas son las más comunes, y casi todos los viajes lectores, de alguna forma u otra, mezclan varias de estas:
Casa Museo de Escritor
Rutas literarias: recorrer los escenarios reales de una novela o de la vida de un autor. Por ejemplo, el Miraflores de Vargas Llosa en Lima o el Dublín de Joyce.
Casas museo de escritores: es la casa donde vivió o nació un autor, convertida en museo con sus objetos y manuscritos. La Casa Museo de Ernest Hemingway en Florida es un buen ejemplo de esto
Librerías con historia o independientes: algunas son famosas porque son HERMOSAS; otras, porque apoyan a autores independientes o locales.
Bibliotecas que valen el viaje: desde el Real Gabinete Português de Leitura en Río hasta la biblioteca del Trinity College en Dublín.
Bares y cafés literarios: lugares donde escritores famosos se reunían a escribir o conversar, y que hoy guardan esa historia.
Ferias del libro: son encuentros anuales con editoriales, autores y presentaciones. Y son una buena excusa para elegir la fecha de viaje a una ciudad que quieras conocer.
Viajes bookish: es como viajar con un libro como guía, leyendo sobre el lugar antes de ir o yendo porque un libro te llevó ahí.
Cómo puedes planear tu primer viaje lector en 5 pasos
Yo suelo ser impulsiva comprando boletos de avión PERO intento que cualquier viaje lector que haga arranque desde un libro que me haya marcado de alguna forma. Estos son los cinco pasos que suelo seguir cuando quiero hacer turismo literario:
Empezar por un libro, no por un destino. Piensa en un libro o un autor que te haya marcado y piensa dónde ocurre o averigua dónde vivió quien lo escribió. Ese puede ser tu primer destino.
Vuelve a leer el libro (o lee algo nuevo del lugar) antes de ir. No hace falta releer todo: con marcar donde aparecen calles, cafés o paisajes concretos, ya tienes tu lista de paradas obligatorias.
Arma una lista para poder crear tu ruta literaria Casa museo, librerías, la biblioteca principal, algún café literario (de mis cosas favoritas para hacer!) o bar de escritores y los escenarios de la novela. Ubica todo en un mapa o en bloque de notas en tu cel y agrúpalo por secciones para no cruzar la ciudad de punta a punta.
Revisa horarios y fechas. Muchas casas museo cierran un día a la semana o tienen horarios cortos, y algunas exigen reserva. Mira también si coincide alguna feria del libro porque puede ser el mejor momento para ir.
Esto es difícil pero hay que hacerlo: dejar espacio para lo inesperado. Las mejores paradas suelen ser a veces las que no planeaste: la librería que encontraste por casualidad caminando en la parte colonial de la ciudad que estás visitando o el libro que te recomendó algún local en una conversación random en un bar la noche antes.
Mi mayor recomendación? Vuelve con un libro de un autor local en tu maleta!
A ver, si tuvieras que elegir tu primer viaje para hacer turismo literario, cuál sería tu primer destino?
Octubre de leer libros de piratas y soñar con ir a los lugares que los inspiraron
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Octubre apunta a ser el mes del 2026 dónde viviré cosas diferentes (y buenas). Empezando porque estoy leyendo el nuevo libro de Victoria Aveyard llamado Tempest que trata sobre un tema del que nunca había leído en ficción: piratas.
Y esto me ha inspirado a hacer una lista de los lugares que quiero visitar después de terminar este libro de fantasía que estoy amando.
Empezando por:
Nassau, Bahamas: la república de los piratas
Entre 1713 y 1718, Nassau fue una república pirata. Lo loco es que llegó a albergar entre 1000 a 2000 piratas!
Por ahí pasaron figuras como Barbanegra, Anne Bonny, Mary Read y Charles Vane, hasta que el gobernador Woodes Rogers llegó en 1718 con el perdón del rey para quienes abandonaran la piratería y le puso punto final a todo.
Me muero por ir al museo de piratas que se encuentra en downtown Nassau y que tiene varias exhibiciones que se ven súper interesantes!
Mira estos lugares para alojarse en Nassau
Bahía de Clew, Irlanda: los castillos de la reina pirata
Grace O'Malley dominó esta costa del oeste de Irlanda en el siglo XVI. Y sí, aún hoy se puede seguir su rastro en la ruta de castillos de Westport: el castillo de Rockfleet, donde vivió con su segundo esposo y también murió en el año 1603; la isla Clare, donde muchos creen que está enterrada; el castillo de Kildavnet, en la isla de Achill; y Westport House, que está construida sobre las ruinas de uno de sus castillos,y que tiene una exposición sobre su vida.
Que por cierto, otro libro de piratas que también salió en septiembre llamado The Pirate Queen, de Ariel Lawhon, cuenta su vida en tres etapas, doncella, madre y matriarca.
Si quieres visitar este lugar, lo mejor es quedarse en Westport. Mira en este mapa algunos de los alojamientos:
Isla Robinson Crusoe, Chile: el náufrago real
En el año 1704, el corsario escocés Alexander Selkirk pidió que lo dejaran en esta isla del archipiélago Juan Fernández porque su barco no era seguro.
Lo increíble fue que pasó 4 años y 4 meses solo (loquísimo, no?), hasta que en 1709 lo rescató Woodes Rogers, el mismo que después acabaría con la república pirata de Nassau.
Portobelo, Panamá: el puerto que todos querían saquear
Por Portobelo pasaba la plata de las colonias rumbo a España, y eso lo convirtió por supuesto en un imán para piratas.
Un dato interesante es que Francis Drake murió de fiebre frente a su bahía en 1596 y fue sepultado en el mar. En 1668, Henry Morgan lo atacó con unos 460 hombres y lo saqueó durante dos semanas. Sus fuertes de Santiago, San Jerónimo y San Fernando son considerados Patrimonio de la Humanidad desde 1980.
Algo que me llamó la atención cuando estaba investigando este lugar es que Portobelo se puede visitar en el día desde Ciudad de Panamá, lo cuál está buenísimo. Ah, también si vas el 21 de octubre, coincides con la fiesta del Cristo Negro, que reúne a miles de peregrinos.
Isla del Coco, Costa Rica: el tesoro que nadie encontró
En 1820, en plena guerra de independencia, el capitán William Thompson debía llevar las riquezas de Lima a México en su barco, el Mary Dear.
Pero según la leyenda, se volvió pirata y enterró el llamado Tesoro de Lima en la isla del Coco. Cientos intentaron encontrar este tesoro después pero nunca apareció; hoy Costa Rica incluso hasta prohíbe buscarlo. Esta isla también es Patrimonio de la Humanidad desde 1997 por su naturaleza y es famosa por sus tiburones martillo (aunque les admito que esta partecita me da un poquito de miedo).
Ya que esta isla es una reserva natural, no hay un lugar para quedarse allí. Así que lo que más conviene es quedarse en Playas del Coco.
Ahora… si tuviera que elegir un solo viaje de esta lista, o por lo menos para empezar, elegiría Portobelo, Panamá, porque me queda perfecto como una parada antes de continuar el trayecto a otros lugares que no tienen vuelos directos con el Caribe.
7 libros para leer antes de ir Machu Picchu
Machu Picchu es de esos lugares que se vuelven parte del bucket list de todos los que soñamos con realizar viajes que nos enseñen un poco más de la vida. Y como aún no he ido, me toca aprender de esta maravilla hecha por humanos a través del mundo fantástico de los libros.
Estos son los libros que quiero leer antes de ir a Machu Picchu:
1. Alturas de Macchu Picchu, de Pablo Neruda
Neruda subió Machu Picchu en octubre de 1943 y de esa visita nació este poema que se divide en doce cantos y que forma parte del Canto general (1950). No es una simple postal: Neruda mira mucho más allá de las piedras y le habla a quienes las cargaron para construir este lugar. Quizá su verso más famoso es un llamado a esos constructores anónimos: "Sube a nacer conmigo, hermano".
Por qué quiero leerlo antes: es corto, se lee en una tarde y también cambia la pregunta con la que llegas. Ya no vas a pensar solo en qué bonito es este lugar, sino en quién lo hizo.
2. Los ríos profundos, de José María Arguedas
Esta fue publicada en 1958 y es una de las grandes novelas peruanas. Ernesto, de 14 años, llega a Cusco con su padre y queda deslumbrado por los muros incas que siguen en pie bajo las casas coloniales. Después la historia se muda a un internado en Abancay, donde Ernesto empieza a entender las injusticias que ocurren en su tierra.
Por qué leerlo antes: casi todos los viajes a Machu Picchu pasan por Cusco, y después de Arguedas no vas a volver a ver esos muros como una simple arquitectura más. Además, quién no ama un coming of age?
3. Comentarios reales de los incas, del Inca Garcilaso de la Vega
Garcilaso nació en Cusco en el año 1539, era hijo de un conquistador español y de una princesa inca, y publicó la primera parte de esta obra en 1609. Es la historia del Imperio contada por alguien que escuchó los relatos de su familia materna. Cuando descubrí que este texto existía quedé grave de la emoción, amo el concepto de un narrador que cuenta la historia de su familia.
Por qué leerlo antes: es una hermosa fuente clásica para entender cómo se veían los incas a sí mismos. Realmente no hace falta leerlo entero; los capítulos sobre Cusco bastan para el viaje.
4. La ciudad perdida de los incas, de Hiram Bingham
Se dice que Bingham llegó a Machu Picchu en el año 1911 y lo dio a conocer al mundo (un dato controversial en sí). En este libro, publicado en inglés en 1948, cuenta la expedición y sus teorías sobre la ciudadela.
Por qué leerlo antes: es parte de la historia del lugar, pero hay que leerlo con un ojo crítico. Los habitantes de la zona ya conocían las ruinas, y muchas de sus teorías fueron descartadas mucho después.
5. Los últimos días de los incas, de Kim MacQuarrie
Un libro de historia que se lee como una novela de aventuras: la llegada de los españoles, la caída del Imperio y la resistencia inca en Vilcabamba. Y sí, tiene una edición en español.
Por qué leerlo antes: es la mejor forma de llegar con el contexto completo sin leer un libro académico súper aburrido.
6. Turn Right at Machu Picchu, de Mark Adams
Un periodista de viajes que nunca había acampado decide rehacer, con un guía australiano muy exigente, la expedición realizada por Hiram Bingham en 1911. En el camino se pregunta si Bingham merece el crédito del "descubrimiento" y qué era realmente Machu Picchu.
Por qué leerlo antes: es un texto que tiende a ser más divertido que los demás en esta lista, cuenta la historia de Bingham sin idealizarlo y te da ganas también de hacer el camino a pie.
7. Huaco retrato, de Gabriela Wiener
Este es el libro que más quiero leer a pesar de haberlo puesto al final de esta lista. La periodista peruana Gabriela Wiener entra al museo du quai Branly de París y encuentra las piezas que su tatarabuelo, quién era el explorador Charles Wiener, se llevó del Perú en el siglo XIX, además también la historia de un niño indígena al que también se llevó a Europa. Ese mismo explorador estuvo a punto de llegar a Machu Picchu décadas antes que Bingham. A partir de ahí escribe sobre su familia, el racismo científico y qué significa ser peruana hoy.
Por qué leerlo antes: es en sí la mirada más actual de la lista y nos pone a pensar en quién cuenta la historia de los lugares que visitamos y también quién verdaderamente se llevó sus tesoros.
Bueno, en mi caso… arrancaré a leer a Neruda y a Weiner primero antes de conocer Machu Picchu (aunque auguro que pronto estarán mis pies tocando esa tierra soñada). Tú por cuál empiezas?
Visita Okayama: la primera ciudad UNESCO de Literatura de Japón
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Cuando pensamos en Japón, usualmente pensamos en que debemos visitar Tokio y Kioto. Pero lo interesante para aquellos que amamos la literatura es que la ciudad japonesa que tiene el título oficial de la UNESCO y es reconocida como una ciudad literaria es un lugar que no es tan turístico: Okayama. Esta ciudad se encuentra en la región de Chugoku, al oeste de Honshu. Y lo interesante de todo es que su candidatura a este reconocimiento no se basó en un solo autor consagrado, sino en un cuento infantil que probablemente ya conozcas.
¿Momotaro, un niño que nació de un durazno?
La leyenda de Momotaro, un niño que nace dentro de un durazno gigante, es criado por una pareja de ancianos que, cuando crece, se va a una isla a enfrentar demonios junto a un perro, un mono y un faisán. Este es un cuento folclórico conocido en todo Japón.
Su origen exacto aún se discute entre los académicos, pero esta ciudad lo adoptó como suyo hace ya un tiempo; en la ciudad hay una estatua de Momotaro y sus compañeras a la entrada de la estación de Okayama, y dos santuarios: Kibitsu y Kibitsuhiko. Que están dedicados al príncipe legendario en el que se basa el personaje y a un dulce regional, el kibi dango, que es el que Momotaro reparte a sus compañeros de viaje en la leyenda.
Un premio que promueve la escritura creativa en Japón
El segundo pilar de esta candidatura de Okayama es el autor Joji Tsubota, que nació en esta ciudad y es uno de los autores más importantes de la literatura infantil japonesa. En su honor, la ciudad ha entregado un premio literario que promueve la escritura creativa por más de 40 años y organiza además el Festival de Literatura de Okayama, que ocurre entre otoño y primavera.
Esta ciudad de alguna forma u otra busca formar lectores desde la infancia, lo cuál amo con todo mi ser.
Okayama siguió produciendo autores que han tenido proyección internacional como Yoko Ogawa, quien es autora de La fórmula preferida del profesor y Hotel Iris, y también Seishi Yokomizo, quien fue uno de los grandes escritores de misterio en Japón del siglo XX.
Ahora, ¿qué lugares no te puedes perder en tu visita a Okayama?
Castillo de Okayama
La estatua de Momotaro, en la estación de Okayama. Es el obvio punto de partida, pues aquí encontrarás la estatua del niño durazno y sus tres compañeros (el perro, el mono y el faisán); estos reciben a quien llega en tren. Es gratis y está literalmente a la salida del tren.
Santuarios Kitbitsu y Kibitsuhiko. Dedicados al príncipe legendario en el que está inspirado el personaje de Momotaro. Están a las afueras del centro y conectados por un sendero de unos 30 minutos caminando entre ambos. Lo cual es una buena excusa para combinar templo y caminata.
Museo Literatura de Kibju:de Es un museo privado, abierto desde 1966, que reúne manuscritos, primeras ediciones de libros y algunos objetos personales de novelistas, poetas y haijin (poetas de haiku) vinculados históricamente a la región de Hibji, el nombre antiguo de la zona de Okayama.
El Jardín Kōraku-en es considerado como uno de los tres jardines más hermosos de Japón, junto al Kenroku-en de Kanazawa y el Kairaku-en de Mito. Está al lado del Castillo de Okayama (apodado "castillo cuervo" por su color negro), así que se pueden visitar juntos sin problema.
Más allá del dato curioso de que la ciudad tiene bibliotecarios en casi el 100% de sus escuelas públicas (contra un promedio nacional del 70%), la Biblioteca Municipal de Okayama es un buen lugar para sentir más de cerca esa relación tan particular que tiene la ciudad con la lectura.
Dónde quedarte en Okayama
En Okayama tal vez no encuentres la historia de escritores ganadores de un Nobel ni la ruta de un autor de renombre, pero sí vas a encontrar una ciudad que ha decidido construir su identidad cultural alrededor de la lectura, empezando por ese cuento que probablemente le leyeron a cualquier niño japonés antes de irse a dormir.
Los mejores cafés literarios de Montevideo
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Desde que llegué a Montevideo, me di cuenta de que había algo distinto en el aire. Recuerdo que la primera vez que fui (y ya he vuelto cuatro veces más), lo que hice apenas llegué fue buscar “cafés cerca de mí”, y el que apareció primero es justo el que abre esta lista. Y obviamente, como amante de los libros, el que el primero fuera un café literario selló mi amor por siempre por esta ciudad.
Adagio Café y Librería
Este fue uno de los primeros lugares que visité cuando llegué a Montevideo, porque me quedaba cerca del hotel desde donde estaba trabajando remoto. Desde que entré, fue como sentirme en casa: entre libros y un buen cortado, es difícil sentirse triste.
Ubicado en una de las mejores zonas de la ciudad, Punta Carretas, abre de martes a domingo a partir de las 10. Si buscas algo rico que comer, los tequeños y el brownie son de lo mejor de la ciudad, y de paso puedes aprovechar para sumar algún libro más a tu TBR.
Además, siempre tienen actividades interesantes como presentación de libros y conversatorios que añaden al encanto de este lugar (adagio_libreriacafe).
Cultura Alfabeta
Este es, probablemente, el más particular de los cuatro. Antes de ser esto, fue un cine y en vez de cerrar como les ha pasado a tantas salas históricas en Latinoamérica, se reinventó en un espacio que combina librería, cafetería de especialidad y salas de cine. Se encuentra en el barrio de Pocitos y abrió oficialmente en el 2022.
Lo que más disfruté de este espacio fue claramente la librería que tiene una gran selección de libros y puedes encontrar los actuales best-sellers. Además, es un espacio cultural donde conviven diferentes generaciones que acuden al espacio por distintas razones y a veces terminan compartiendo la misma mesa (literal). Si quieres comprar libros, luego tomarte un cafecito y, por qué no, también terminar la noche en el cine, este es el lugar para ti.
Escaramuza
Escaramuza ocupa una casona de 1903 en Pablo de María y Charrúa, el barrio Cordón, y es probablemente el nombre que más vas a escuchar si le preguntas a cualquier montevideano dónde ir a leer con calma y tomar un buen café con unos sandwichitos calientes. Tiene pisos de baldosa, techos altos, un vitral que hace de techo en la entrada y un patio trasero que tiene una hermosa iluminación en la noche. Esto fue precisamente lo que hizo que me quedara un poco más del tiempo que esperaba.
Además de librería y café, funciona también como centro cultural: talleres de escritura, clubes de lectura y charlas con autores. Abre de lunes a sábado de 9 a 21 h.
Feltrinelli
La primera vez que fui a este lugar, se llamaba Puro Verso y tenía un ventanal que aún está, que es hermoso. Feltrinelli es el más nuevo de la lista y tiene una gran historia detrás, ya que esta editorial y cadena de librerías italiana fue fundada en 1954, la misma que publicó por primera vez El doctor Zhivago y El Gatopardo, y abrió en febrero de 2026 su primera librería en Latinoamérica en la ciudad vieja de Montevideo. Ocupando el edificio Pablo Ferrando, un lugar con una bellísima escalinata de mármol, vitrales restaurados y el ascensor en funcionamiento, uno de los más antiguos de Uruguay.
La primera vez que fui a este lugar, se llamaba Puro Verso y tenía un ventanal que aún está, que es hermoso. Feltrinelli es el más nuevo de la lista y tiene una gran historia detrás, ya que esta editorial y cadena de librerías italiana fue fundada en 1954, la misma que publicó por primera vez El doctor Zhivago y El Gatopardo, y abrió en febrero de 2026 su primera librería en Latinoamérica en la ciudad vieja de Montevideo. Ocupando el edificio Pablo Ferrando, un lugar con una hermosa escalinata de mármol, vitrales restaurados y el ascensor en funcionamiento, uno de los más antiguos de Uruguay.
Son 650 metros cuadrados en dos plantas, con una cafetería que tiene un horario extendido con opciones veganas y vegetarianas (el red velvet cake estaba de morirse!), y una agenda cultural que ya trajo autores como Valeria Luiselli.
¿Y tú a cuál de estos increíbles cafés literarios quisieras ir la próxima vez que visites Montevideo?
Chequea los mejores alojamientos de Montevideo (el que más recomiendo es el Aloft que tiene buenísima ubicación!):
4 ferias del libro para planear un viaje en octubre
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Octubre con su estética otoñal se ha convertido en un mes súper literario. Y estas cuatro ferias en distintos países lo demuestran. Si eres de esos que, como yo, quieren hacer viajes que tengan literatura en su itinerario, esta lista es para ti.
1. Feria del Libro de Santo Domingo (24 de septiembre al 4 de octubre)
La Feria Internacional del Libro Santo Domingo va por su 28.ª edición (@filsantodomingo) y es, con diferencia, la más grande de las cuatro: la de 2025 reunió a más de 700.000 visitantes en la Plaza de la Cultura Juan Pablo Duarte. El país invitado de este año es Panamá, así que además de las presentaciones, también habrá una programación específica dedicada a autores panameños como Ricardo Miró o Rogenio Sinán.
Si vas a estar en Santo Domingo por la feria, la Zona Colonial o los hoteles en zonas del centro como Piantini son las zonas lógicas para hospedarte. En la Zona Colonial, además podrás descubrir cafés, museos e iglesias que te sumergirán en el siglo XVI.
2. Feria del Libro de Mendoza (1-11 de octubre)
La Feria del Libro de Mendoza tiene sede central en el Espacio Cultural Julio Le Parc (@cultura.mendoza), pero no se queda ahí: durante esos días también pasa por San Rafael, Junín, Malargüe, La Paz y Tunuyán, cada departamento con sus propias fechas dentro del rango general. Este año el eje temático es la literatura infantil y juvenil.
Para quien viaje desde fuera de Argentina, conviene revisar el cronograma por departamento antes de revisar alojamiento, porque la actividad en la sede central no cubre todos los días por igual.
3. Feria del Libro de Murcia (9-18 de octubre)
La Feria del Libro de Murcia se instala en el Paseo Alfonso X el Sabio, un paseo céntrico donde las casetas de librerías y editoriales conviven durante diez días con firmas de autores. Este año pasan por la feria nombres como Julia Navarro y Máximo Huerta. Las actividades complementarias, como las conferencias, mesas redondas y exposiciones, se hacen en el Museo Arqueológico de Murcia (MAM), que no queda tan lejos del paseo principal. Es gratuita y la organiza Palin, la asociación cultural que reactivó la feria en 2016.
Al ser un evento en la calle en pleno centro, no hace falta reservar cerca de un punto específico: cualquier alojamiento dentro del casco histórico de Murcia queda a una distancia caminable tanto del paseo como del museo.
4. Feria del Libro de Nueva York (21-25 de octubre)
FILNYC es el mayor encuentro de libros en español de Estados Unidos, organizado por el CUNY Mexican Studies Institute de Lehman College. Va por su 8.ª edición; se realiza en el John Jay College (Manhattan) y la entrada es gratuita. A diferencia de las otras tres, aquí el foco es la comunidad lectora en español dentro de un país angloparlante; el programa mezcla autores de distintos países latinoamericanos y de España.
El John Jay College está en Columbus Circle, con acceso directo por varias líneas de metro (A, B, C, D, 1), así que no hace falta hospedarse cerca: cualquier zona de Manhattan queda a distancia razonable.
Dónde quedarse en Manhattan para la feria
Para elegir entre las cuatro, la decisión puede reducirse a esto: Santo Domingo para volumen y programación internacional, Mendoza para combinar con un itinerario más amplio por Argentina, Murcia para un fin de semana largo en España en un hermoso casco histórico, y Nueva York para quien quiera ver de cerca cómo se vive la lectura en español dentro de una de las comunidades hispanohablantes más grandes de los Estados Unidos.
Turismo literario: convirtiendo a los libros en itinerarios.

